La circulación de los vehículos de emergencia está regulada por el Reglamento General de Circulación, RD 1428/2003. Este reglamento establece normas específicas para garantizar la seguridad y la prioridad de estos vehículos que cumplen funciones atendiendo a emergencias de diferente tipo.
Se consideran vehículos de emergencia a aquellos que pertenecen a los servicios policiales, bomberos, protección civil, asistencia sanitaria urgente, como ambulancias, entre otros autorizados por la normativa.
En el reglamento, se otorgan ciertos privilegios y excepciones que tienen como objetivo garantizar una respuesta rápida y eficaz ante situaciones críticas. Estas concesiones especiales implican obligaciones para los demás usuarios de las vías públicas.
Aunque la cantidad de accidentes de este tipo de vehículos es relativamente baja, la velocidad a la que pueden conducir, condiciones climáticas adversas que suelen generar necesidad de servicio de asistencia y el estrés del conductor, son condiciones que aumentan los riesgos.
Se estima que, en el caso de ambulancias, se producen más de 6.000 accidentes cada año. En un 35% resulta por lo menos una víctima mortal. Los camiones de bomberos en un período de nueve años han participado en más de 31.000 accidentes, en 49 de los cuales con resultado de personas fallecidas.
Responsabilidad en caso de accidente entre un vehículo de emergencia y uno que no lo sea
El hecho de que exista un régimen especial de circulación para los vehículos de emergencia, no exime a sus conductores de cumplir con la normativa. Es decir, que no todo vale para un vehículo de emergencia. Sus conductores deben respetar las regulaciones que, aunque diferentes a las del vehículo común, también los obligan.
Un caso que generó debate acerca de las prioridades de los vehículos de emergencia es el que dio origen a la sentencia 5/2021 del Juzgado de Pamplona. Los hechos que dieron lugar a esta actuación judicial se produjeron en una situación en la que un coche patrulla que se dirigía a atender un aviso urgente pasó un semáforo en rojo. Llevaba las señales acústicas y luminosas activadas.
Al pasar el semáforo, colisionó con otro vehículo. Su conductora, que resultó lesionada, presentó una demanda reclamando la responsabilidad del vehículo oficial por los daños sufridos en el accidente.
¿Cuál fue la sentencia judicial?
El tribunal analizó las circunstancias del caso. La conclusión fue que, si bien los vehículos de emergencia están autorizados a incumplir ciertas normas de circulación, no están eximidos de extremar la precaución ni de respetar los principios de la seguridad vial.
El juez subrayó que el uso de sirenas y luces no otorga el derecho a ignorar la prioridad de otros conductores cuando la maniobra implique un riesgo.
En su sentencia destacó que el conductor del coche patrulla debía haber valorado la peligrosidad de la maniobra. Su actuación fue imprudente, pues no garantizó la seguridad necesaria de los demás usuarios de la vía pública.
Por tanto, la justicia atendió a la demanda de la conductora perjudicada. Declaró responsable a la administración y estableció que debía pagar una indemnización de 4500 euros por los daños y perjuicios ocasionados.
Esta demanda y la sentencia resolutoria, marcan un precedente importante en la interpretación de los límites que tienen los vehículos de emergencia. Además, aclara el panorama para los demás conductores involucrados en accidentes con este tipo de vehículos.
¿Qué debe hacer el conductor de un coche particular cuando está involucrado en un accidente con un vehículo de emergencia?
Lo primero que todo conductor debe saber es que cuando percibe luces y sirenas de un vehículo de emergencia en su entorno, debe extremar las medidas de precaución.
Mantener la trayectoria y aminorar progresivamente la velocidad, evitando frenadas bruscas son comportamientos fundamentales. Ante la proximidad de un vehículo de emergencia, los otros conductores intentarán moverse hacia un lado, para darle paso. Esos son los comportamientos básicos.
En caso de que se participe en un accidente en el que esté involucrado un vehículo de emergencia, se seguirá una serie de pasos que lo mantendrán seguro. En primer lugar, detendremos el vehículo, evitando obstaculizar el tráfico o poner en peligro a otros usuarios de la vía.
Luego se comprobará si hay personas heridas. Si los hay, se llamará a los servicios de emergencia, incluso si uno de los vehículos involucrados es un vehículo de emergencia.
Se esperará la llegada de los agentes, que se encargarán de realizar el atestado. Además, es muy importante que se tome fotografías del lugar del accidente, de los daños materiales, de la posición de los vehículos. También se recabará los datos de testigos.
Solicitar la asistencia de un abogado especialista en tráfico permitirá al conductor involucrado liberarse de las tensiones propias del momento. El profesional sabe qué hacer para garantizar que todo el proceso que se desencadenará a partir del accidente respete los derechos de su cliente.
Hay que tener en cuenta que probar la negligencia del conductor del vehículo de emergencia no será sencillo. Y, precisamente, en esta condición de basa la posibilidad de reclamar una indemnización.
La reclamación de la indemnización cuando hubo responsabilidad del conductor de un vehículo de emergencia
Es claro que la condición de vehículo prioritario no exime a los vehículos de emergencia de la responsabilidad del accidente. Sin embargo, cuando se presenta una reclamación, la determinación de la responsabilidad dependerá del análisis de los hechos y de los comportamientos de los dos conductores.
La recopilación de pruebas que demuestren cómo ocurrió el accidente es clave. Encontrar estas pruebas puede ser complejo, especialmente si no hay testigos o si el atestado no documentó adecuadamente los hechos en el momento del siniestro.
Los abogados especialistas en accidentes de tráfico tienen muy claras estas condiciones especiales de las reclamaciones. La persona que reclama debe aportar pruebas claras que demuestren la actuación incorrecta del conductor y que esta actuación provocó el accidente y sus daños.
El desconocimiento de las víctimas sobre sus derechos y la falsa creencia de que el vehículo de emergencia nunca es culpable, pueden ocasionar la pérdida de oportunidades para obtener la compensación. O lo que es peor, cargar con la responsabilidad.
Por todo ello, contar con asesoramiento legal especializado es esencial para ejercer los derechos y aumentar las posibilidades de éxito en la reclamación.




