El proceso de negociación con la aseguradora tras un accidente de tráfico puede tener un impacto significativo en la víctima, tanto a nivel emocional como financiero y hasta legal. Y, una vez finalizado, puede incluso que su indemnización sea insuficiente. ¿Qué hacer en estos casos?
Las compañías de seguros son empresas cuya rentabilidad depende del equilibrio entre lo que recaudan con las ventas de seguros y lo que abonan en concepto de indemnizaciones. Por tanto, una de las estrategias para obtener mejores ganancias es pagar lo menos posible para ganar lo más que se pueda.
El marco legal
¿Quiere decir esto que actúan fuera del marco legal? No. Las aseguradoras tienen derecho a evaluar las reclamaciones y pagar lo que corresponda según el contrato y la normativa vigente. Sin embargo, utilizan algunas prácticas para reducir la indemnización, dentro de la legalidad.
Por ejemplo, es legal que la aseguradora investigue el accidente, solicite pruebas y haga una oferta de indemnización basada en sus criterios de valoración. Sin embargo, algunas compañías ocultan información, retrasan intencionalmente el pago sin justificación o presionan a la víctima para aceptar una indemnización insuficiente.
Intentan agotar la paciencia del perjudicado para que acepte la oferta sin discusiones y el proceso termine. Puede entenderse que actúan de mala fe, aunque no siempre fuera del marco legal.
La probabilidad de que se utilicen estas estrategias es mayor si quien reclama la indemnización actúa de forma particular, sin asesoramiento profesional. En cambio, si interviene un abogado, la aseguradora sabe que no tendrá éxito en sus intentos, por lo que aceptará llegar a un acuerdo rápidamente para economizar tiempo y recursos.
¿Qué puede hacer el damnificado cuando recibe la oferta motivada de la aseguradora?
Ante una oferta motivada de indemnización por accidente de tráfico presentada por la aseguradora, la víctima evaluará la propuesta y decidirá en función de sus expectativas y de su situación personal. A partir de su análisis, puede reaccionar de diferentes maneras.
Las posibilidades son:
Aceptar la propuesta
Una posible reacción es aceptar la oferta. Esto debería ocurrir si considera que el importe es justo y acorde con los daños sufridos. A partir de la evaluación de la oferta, la persona considera que cubre adecuadamente los gastos médicos, la pérdida de ingresos y otros perjuicios derivados del accidente.
Antes de aceptar la propuesta, es recomendable que la víctima la revise con detenimiento. Para garantizar que la oferta es justa, es conveniente contar con asesoramiento de un abogado especializado antes de firmar el acuerdo. En muchos casos, estos acuerdos incluyen cláusulas en las que la aceptación implica renunciar a futuras indemnizaciones.
Rechazar la propuesta
Si el perjudicado considera que la cuantía que se le ofrece es insuficiente o que la aseguradora no ha valorado correctamente el impacto del accidente, la persona puede rechazar la propuesta.
En todos los casos, lo importante es que la decisión se tome con prudencia y considerando todos los factores que la ley establece para la composición de la indemnización. Contar con el asesoramiento legal especializado es fundamental para garantizar una compensación justa de acuerdo con la situación de la víctima.
¿Cómo decidir si conviene o no aceptar la propuesta de indemnización?
La primera medida que debe tomar la víctima es no tener prisas en la aceptación de la propuesta. A veces, el estrés, el cansancio, hacen que la persona quiera terminar de una vez con todos los asuntos legales y cerrar el capítulo del accidente.
Quizás entiende que la indemnización no se ajusta a la realidad de las consecuencias del accidente, pero piensa que aceptarla es la salida para que todo el proceso termine.
El camino que garantiza que sus derechos sean respetados y que se abone una indemnización justa empieza por buscar asesoramiento legal. No es conveniente guiarse por experiencias de amigos o familiares, porque cada caso es único y nunca las características son exactamente iguales.
Un profesional se ocupará de todo, guiará y acompañará al perjudicado en el proceso de negociaciones en el que hay que enfrentar a la aseguradora y a su equipo legal.
¿Cómo se resuelve el caso cuando la indemnización es insuficiente?
En caso de que la propuesta de indemnización no sea satisfactoria, la víctima podrá rechazarla y proponer una contraoferta. Presentará documentación probatoria de sus observaciones y desacuerdos, como informes médicos y periciales que justifiquen una indemnización mayor.
También puede solicitar una valoración independiente, como la de un forense del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses para respaldar su nueva reclamación.
En muchos casos, esta negociación directa puede llevar a una mejora en la oferta de la compañía de seguros sin necesidad de recurrir a otras vías. La aseguradora reconsidera su oferta después de evaluar las nuevas pruebas y realiza una nueva oferta.
La vía amistosa y de diálogo siempre es la más conveniente, pues permite que la persona reciba una indemnización justa y que esta no se demore. Pero también puede ocurrir que la compañía de seguros no reconozca la nueva reclamación de la víctima. Entonces, queda la opción de un proceso judicial.
¿Cuándo es conveniente ir a juicio por la indemnización por accidente de tráfico?
El acuerdo amistoso debe ser siempre la primera vía en las negociaciones entre la aseguradora y la víctima. Se ahorra tiempo, el proceso es más rápido y la indemnización se paga antes.
Los procesos judiciales pueden tardar más de un año en resolverse. Consiguiendo el acuerdo amistoso, se economizan todos los costos que implica la vía judicial.
Pero hay situaciones en las que las negociaciones a nada conducen. ¿Cuándo es necesario ir a juicio?
- Puede ocurrir que la aseguradora niegue la responsabilidad de su cliente en el siniestro. Por lo tanto, considera que el reclamante es el culpable y no pagará indemnización.
- En otros casos, discute las lesiones y los daños. Desconoce algunos por los que la víctima reclama. La indemnización que propone está por debajo de lo que corresponde.
En estas situaciones, es muy recomendable presentar el caso en tribunales para recibir la indemnización justa de acuerdo con la ley. Contar con un abogado especialista en tráfico para encarar el juicio es fundamental. El proceso judicial implica trámites legales y argumentaciones en las que el abogado es experto. Su intervención puede marcar la diferencia en la indemnización percibida.




