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Cómo reclamar indemnización por accidentes por mal clima

¿Cómo reclamar una indemnización por accidentes de tráfico con condiciones meteorológicas adversas?

Los fenómenos meteorológicos pueden afectar la seguridad de las personas en las carreteras. Los indicadores de la DGT muestran que los principales riesgos de este tipo incluyen la reducción de visibilidad y la disminución de la adherencia de los neumáticos a la calzada. Las lluvias, el viento fuerte, la nieve, el hielo, la niebla, son causantes de estas condiciones adversas para conducir en las rutas. Todo esto puede afectar a la hora de reclamar una indemnización por accidentes con mal clima.

Si bien los meses de otoño e invierno son las épocas más propensas a estos fenómenos, el cambio climático suele provocar también inestabilidades en primavera y en verano.

Según los datos de la Dirección General de Tráfico, el 13% de los accidentes de tráfico en España ocurren bajo condiciones climáticas desfavorables.  La combinación de estos fenómenos climáticos con las imprudencias humanas eleva la peligrosidad en las vías y son causa de accidentes, muchos de ellos fatales.

Muchos conductores no adaptan su conducción a las condiciones que se generan por el clima. Es muy frecuente que mantengan velocidades inadecuadas cuando hay lluvia, niebla, viento o nieve.

Además, muchas veces no se cumple con las señales luminosas, como luces cortas de cruce, luces antiniebla delanteras y traseras, luces de posición. Encender estas luces no solo es medida de seguridad, es una obligación legal que muchos desconocen u olvidan.

La determinación de responsabilidades en accidentes por mal clima

El hecho de conocer quién es el responsable de cualquier accidente de tráfico, es la auténtica clave para las reclamaciones de las indemnizaciones. El culpable exclusivo del suceso no tiene derecho a ser indemnizado.

En los casos en que el accidente ocurrió en condiciones climáticas adversas, establecer quién tiene la culpa puede resultar especialmente complejo. Múltiples factores intervienen en este tipo de siniestros que complican establecer con certeza las responsabilidades.

A diferencia de los accidentes en condiciones normales, donde la infracción de una norma o una maniobra indebida puede señalar claramente al culpable, los fenómenos meteorológicos añaden imprevisibilidad y elementos que pueden alterar el análisis de las responsabilidades.

Uno de los principales desafíos es establecer si el conductor actuó con la atención y la rapidez debidas y en qué medida el clima influyó en el accidente.  Reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad o encender las luces, adecuadas son obligaciones que no siempre se cumplen.

La omisión de estas medidas obligatorias puede ser clave para determinar la culpa. Para probar que un conductor se ajustó o no se ajustó a la climatología, generalmente se requiere de informes técnicos, de la reconstrucción del siniestro, de videos o de testigos presenciales.

Todos estos procedimientos retrasan el proceso y complican la valoración de los hechos y, por lo tanto, los pagos de indemnizaciones.

 ¿Las condiciones climáticas adversas pueden eximir de la responsabilidad en un accidente de tráfico?

El conductor debe saber que, si es culpable de un accidente, no podrá eludir su responsabilidad argumentando que el mal estado del tiempo fue el causante del siniestro. Al asumir el volante, sabe que tiene la obligación de evitar situaciones de riesgo circulando con la máxima precaución.

La normativa de tráfico establece que los conductores deben adecuar su velocidad y comportamiento a las condiciones de la vía, incluidas las del tiempo. Por tanto, si no actúa con el cuidado necesario, pueden derivarse responsabilidades legales y civiles en caso de accidente.

La existencia de un fenómeno meteorológico adverso no se considera una causa de fuerza mayor que libere de toda culpa, salvo en situaciones verdaderamente imprevisibles. Por lo tanto, las aseguradoras y los tribunales analizarán si el conductor implicado actuó conforme a lo que razonablemente se espera de una persona prudente.

¿Qué hacer cuando se sufre un accidente de tráfico en condiciones climáticas adversas?

La reclamación de una indemnización por un accidente de tráfico que tuvo lugar en condiciones climáticas adversas implica seguir un proceso similar al de cualquier siniestro vial. Sin embargo, existen algunas particularidades que deben tenerse en cuenta que pueden obstaculizar el éxito de la reclamación.

Es fundamental recoger todas las pruebas posibles en el lugar del accidente.  En estos casos las fotografías del entorno y de las condiciones climáticas, como nieve, hielo en la calzada, lluvia, niebla, son de gran valor para la reclamación.

También hay que prestar especial atención a las declaraciones de testigos y al parte amistoso o al atestado policial, en los que debe constar el estado del tiempo y del lugar por los fenómenos climáticos.

Los plazos son importantes. Antes de las 72 horas de ocurrido el siniestro es necesario asistir a un centro médico para realizar una revisión de lesiones. El informe del médico debe ser minucioso y establecer claramente si los daños fueron provocados por el siniestro. Dentro del plazo máximo de 7 días luego del accidente, la víctima informará del siniestro a su compañía de seguros.

La reclamación de indemnización por daños personales y materiales se presenta a la aseguradora que cubre al responsable del accidente. Se presenta por escrito al que se adjunta la documentación que justifica la reclamación. Y, probablemente, con esta presentación comenzarán las dificultades en el proceso.

El proceso de reclamación de indemnización

El proceso de reclamación cuando el accidente ocurrió en condiciones climáticas adversas, puede volverse complicado y con muchos obstáculos. Para defender los derechos de la víctima, resulta imprescindible la intervención de un abogado especialista en tráfico. Actuando en solitario, lleva todas las de perder.

Ante este tipo de sucesos, las compañías de seguros tienden a adoptar una postura defensiva. Las condiciones meteorológicas adversas pueden ser una buena excusa para evitar pagar las indemnizaciones o, por lo menos, reducir las cuantías.

En primer lugar, es posible que la aseguradora obstaculice la determinación de la responsabilidad. Minimizará las culpas de su asegurado o incluso rechazará la indemnización. En muchos casos, la empresa de seguros recurre a las culpas compartidas, donde se asignan responsabilidades a las dos partes. Y de víctima, se pasa a culpable.

La persona afectada tendrá el peso de acreditar mediante la presentación de pruebas que el conductor contrario no actuó con la diligencia debida, a pesar del mal tiempo. Es posible que tenga que acudir a servicios periciales independientes, lo que implicará costes.

Ante estas dificultades, frecuentemente las víctimas se ven obligadas a recurrir a la vía judicial para defender sus derechos y obtener una compensación justa.

Por todo esto, es necesario contar con asesoramiento especializado de un abogado especialista en tráfico desde el principio, desde el momento del accidente.  En caso de llegar a tribunales, se hará cargo del proceso.

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