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Accidentes de tráfico causados por distracciones al volante

Distracciones al volante: cómo afectan la seguridad y provocan accidentes de tráfico

Los accidentes de tráfico causados por distracciones al volante representan uno de los problemas más graves de la seguridad vial en España. Conducir exige un grado máximo de concentración en todo momento, y cualquier acción que desvíe la atención de la calzada —atender una llamada telefónica, alcanzar un objeto de la guantera estando en marcha o incluso ajustar la temperatura del habitáculo— provoca una reducción de la capacidad de percepción que puede desencadenar un accidente con consecuencias lesivas, o incluso fatales, para todos los usuarios de la vía. Según los últimos datos publicados por la Dirección General de Tráfico (DGT), en 2024 se registraron en España 101.996 siniestros de tráfico con víctimas, con un total de 1.785 personas fallecidas.

Si has sufrido un accidente de tráfico provocado por la distracción de otro conductor, tienes derecho a reclamar una indemnización. Un abogado especializado en accidentes de tráfico puede analizar tu caso, identificar las responsabilidades, recabar las pruebas necesarias y reclamar la compensación íntegra a la que tienes derecho conforme al Baremo de Accidentes de Tráfico y al ordenamiento jurídico español.

Análisis de los accidentes de tráfico causados por distracciones

Según diversos factores como la velocidad, el tiempo que desviamos la mirada de la carretera o el tipo de vía por el que se circula, las consecuencias pueden tener mayor o menor gravedad. Como indican los últimos datos oficiales de la DGT, la distracción se consolidó en 2024 como el factor concurrente con mayor presencia en la siniestralidad vial, presente en 13.164 casos, lo que representa el 18% del total de siniestros viales. Su papel es aún más crítico en los accidentes con consecuencias fatales, ya que fue el factor más relevante en los siniestros mortales, registrando 406 casos, que constituyen el 30% del total. Le siguen el consumo de alcohol, presente en el 28% de los siniestros mortales, y la velocidad inadecuada, en el 22%. Cabe destacar que la distracción se mantiene como causa concurrente más frecuente de forma ininterrumpida desde 2017.

La misma DGT apunta que la principal distracción que lleva a los conductores a sufrir accidentes de tráfico es el teléfono móvil. Conducir con una mano mientras se consulta el móvil con la otra puede llevar a desviar la mirada de la calzada hasta en 8 segundos de manera continua, tiempo en el que se recorrerán 266 metros circulando a una velocidad de 120 km/h, con el consecuente riesgo de salirse de la calzada y sufrir un siniestro.

Posibles causas de distracción al volante

Las distracciones al volante tienen múltiples orígenes, aunque no todas tienen el mismo impacto sobre la seguridad vial. A continuación, analizamos las más habituales, su riesgo real y las sanciones que contempla la normativa española vigente para cada una de ellas.

Prestar atención al teléfono móvil

Es, sin duda, la distracción que más accidentes fatales provoca y la que está más extendida en los conductores. Hablar por el teléfono móvil, leer o, incluso, jugar con este mientras se conduce, además de estar penado con 200 € y la retirada de 6 puntos del carnet desde la reforma de marzo de 2022, supone desviar la mirada durante demasiado tiempo, repercutiendo en la seguridad de los ocupantes del vehículo y causando más accidentes que cualquier otra de las distracciones al volante.

Estudios confirman que se puede llegar a perder hasta un 40% de la atención que se presta a la conducción, pudiendo llegar a desviar la mirada de la carretera durante periodos cercanos a los 10 segundos. En la última campaña de vigilancia realizada por la DGT en octubre de 2024, el 48,2% de las denuncias fue por utilización del teléfono móvil al volante, un porcentaje 10 puntos por encima del registrado en 2023.

Hablar por el móvil mientras se circula provoca que el conductor:

  • No mantenga una velocidad constante.
  • No guarde la distancia de seguridad
  • Vea aumentado su tiempo de reacción entre medio y dos segundos, según los reflejos de cada conductor.

Además, la prohibición se extiende a cualquier uso del móvil, aunque el vehículo esté detenido en un semáforo, así como al uso de auriculares o pantallas no autorizadas en el salpicadero que desvíen la atención del conductor. Los accidentes más comunes provocados por distracciones son la salida de la vía, el choque con el vehículo precedente o el atropello.

Fumar

Esta práctica es perjudicial tanto dentro como fuera del coche, sin embargo, mientras se conduce supone una fuente muy común de distracción. El simple hecho de encender el cigarrillo, desprenderse de la ceniza o buscar el propio mechero obliga al conductor a apartar la vista de la calzada y a soltar el volante, lo que puede desembocar en consecuencias fatales, tanto materiales como humanas.

En el tiempo que uno tarda en realizar estas acciones a una velocidad de 100 km/h, el vehículo habrá recorrido más de 113 metros completamente desatendido, multiplicando por 1,5 el riesgo de sufrir un accidente. Una cifra que, aunque pueda parecer moderada, cobra toda su dimensión si tenemos en cuenta que en ese tramo de vía puede aparecer un peatón, un ciclista o cualquier imprevisto que exija una reacción inmediata.

Buscar cosas en el interior del coche

Alargar el brazo para sacar algo de la guantera del vehículo, prestar atención a los niños, buscar el ticket del parking o volver a sintonizar una emisora de radio merma notablemente la atención que se presta a la conducción. Las consecuencias que pueden suponer esta clase de distracciones pueden desembocar en consecuencias para el vehículo o incluso la vida de los ocupantes de este. Es por eso que, salvo que sea una urgencia, es mejor evitar estas distracciones y no buscar nada hasta haber parado el vehículo en un lugar seguro.

Conducir bajo los efectos del alcohol

El 48,2% de los conductores fallecidos en accidente de tráfico y sometidos a autopsia en 2024 dieron positivo en alcohol, drogas y/o psicofármacos, lo que en cifras absolutas representa 452 personas de un total de 937 conductores fallecidos. Se trata de una de las infracciones más graves y perjudiciales que se pueden llevar a cabo.

En el plano administrativo, las sanciones varían en función de la tasa detectada: superar 0,25 mg/l pero no llegar a 0,50 mg/l en aire espirado conlleva una multa de 500 € y la pérdida de 4 puntos; superar 0,50 mg/l supone 1.000 € de multa y la retirada de 6 puntos.

En el caso de las drogas, la sanción es de 1.000 € y retirada de 6 puntos, con independencia de la cantidad detectada. A estas sanciones se añaden la inmovilización inmediata del vehículo y, cuando las tasas superan el umbral penal, la intervención del Código Penal: conducir con una tasa superior a 0,60 mg/l en aire espirado está tipificado como delito en el artículo 379 del Código Penal, con penas de prisión de 3 a 6 meses, multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad, y privación del derecho a conducir de 1 a 4 años.

Conducir bajo los efectos del alcohol

Cuando se producen más distracciones

A la hora de conducir, debemos adoptar ciertas medidas para que la atención a la conducción no se vea mermada en ningún momento. No en vano, siempre se recomienda realizar una pausa para descansar después de las 2 horas de conducción ininterrumpida. Se estima que, de no seguir esta recomendación, la posibilidad de sufrir distracciones al volante aumenta en un 30 %, lo que repercute en mayores posibilidades de sufrir un accidente.

Además, conducir por vías como autopistas y carreteras que no exigen al conductor, suponen una mayor fuente de distracciones que otras carreteras como nacionales o comarcales. Es por esto que se recomienda, siempre que sea posible, combinar el uso de vías rápidas y carreteras secundarias durante el trayecto así como, del mismo modo, se recomienda tener el teléfono móvil en ‘modo coche’ a la hora de conducir.

Las distracciones al volante pueden suponer una grave amenaza para todos los ocupantes de un vehículo así como importantes sanciones económicas. Se recomienda seguir siempre unas pautas de conducta para llevar a cabo una conducción segura y evitar caer en estas distracciones que pueden desembocar en daños materiales y, más importante, humanos. Acciones como consultar el teléfono móvil, fumar en el vehículo o conducir bajo los efectos del alcohol son conductas penadas por la DGT, además de tratarse de potenciales amenazas para la conducción que nos distraen de lo realmente importante y ponen en peligro nuestra vida.

Derechos de las víctimas e indemnización

Cuando un accidente de tráfico está causado por la distracción de otro conductor, las víctimas tienen derecho a reclamar una indemnización que repare íntegramente los daños sufridos. Esto incluye tanto a los ocupantes del vehículo perjudicado como a peatones atropellados o cualquier otro usuario de la vía que haya resultado lesionado como consecuencia del siniestro.

La cuantificación de estas indemnizaciones se rige por el Baremo de Accidentes de Tráfico, aprobado por la Ley 35/2015 y actualizado anualmente mediante resolución de la Dirección General de Seguros. Entre los conceptos que pueden reclamarse se encuentran los daños personales y secuelas permanentes, los gastos médicos, farmacéuticos y de rehabilitación, el lucro cesante por los ingresos dejados de percibir durante la baja o de forma permanente, y el daño moral.

Cuando la conducta del responsable tiene además trascendencia penal —como ocurre en los casos de conducción bajo los efectos del alcohol con tasa delictiva, negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia o homicidio imprudente— el proceso penal genera atestados e informes periciales que refuerzan enormemente la posición de la víctima en la reclamación civil posterior. En estos supuestos, contar con un abogado especializado en accidentes de tráfico desde el primer momento resulta determinante para preservar las pruebas, ejercer correctamente las acciones legales disponibles y obtener la máxima compensación a la que se tiene derecho.