El sistema judicial exige precisión. Cada paso de cada procedimiento está diseñado para garantizar el respeto a los derechos fundamentales y la correcta aplicación de la ley.
Un error, por pequeño que parezca, puede comprometer la validez de un proceso, retrasar o truncar los resultados y generar costos innecesarios. También puede conducir a resoluciones injustas o ilegales.
Este principio se aplica en el ámbito de las reclamaciones por accidente de tráfico. La precisión y el cumplimiento estricto de las normas en la reclamación son esenciales para los buenos resultados de la víctima que reclama.
¿Cuáles son los errores más comunes que perjudican una reclamación de indemnización?
Hay errores graves que pueden tener consecuencias muy perjudiciales, incluida la pérdida total del derecho a ser compensado.
Los errores más comunes son los siguientes:
No respetar los plazos legales
La ley establece plazos específicos para cada etapa del proceso y de la reclamación. Cuando no se actúa dentro de esos tiempos, puede prescribir el derecho a reclamar. Si esto ocurre, se pierde la posibilidad legal de exigir una compensación.
En general, el plazo para reclamar una indemnización por daños derivados de un accidente de tráfico es de un año desde el alta médica o desde la estabilización de la situación de salud de la víctima.
No notificar a la aseguradora
El artículo 16 de la Ley de Contrato de Seguro establece la obligación del conductor que sufre un accidente de tráfico de notificar a la aseguradora. Para ello dispone de un plazo máximo de siete días desde que ocurrió el siniestro.
Si no se cumple con este deber, la aseguradora puede reducir o incluso rechazar el pago de la indemnización alegando que no ha podido verificar adecuadamente los hechos.
No acreditar correctamente los daños y perjuicios sufridos
En una reclamación de indemnización la carga de la prueba recae en la persona que reclama. Esto quiere decir que es la parte reclamante quien debe aportar documentación probatoria de los daños y perjuicios por los que reclama la compensación, así como testigos de los hechos.
Las pruebas del escenario del accidente inmediatamente después de ocurrido el mismo, suelen ser claves para probar los hechos. Hay situaciones en las que la víctima no está en condiciones emocionales o físicas para ocuparse de las pruebas.
Es así que, cuando llega el momento de presentar la reclamación, se carece de esos elementos probatorios y todo el proceso es más complejo. Es conveniente que haya alguien acompañando al accidentado y ocupándose de las pruebas.
Lo recomendable es contactar un abogado especialista en cuanto ocurre el accidente. Se ocupará de tomar fotografías del lugar, de los vehículos, de las matrículas y de todo lo que pueda demostrar los hechos ocurridos y los daños sufridos por la víctima.
Asimismo, reunirá la información de testigos, se asegurará de la corrección del informe policial y se proveerá de una copia.
No asistir a consulta médica inmediatamente
No asistir a consulta médica en forma inmediata tras un accidente de tráfico puede tener consecuencias muy negativas para la reclamación de indemnización.
Una de las principales exigencias del sistema legal y del baremo de tráfico es que exista un nexo causal claro y directo entre el accidente y las lesiones por las que se reclama.
Esta relación se demuestra especialmente con la asistencia médica temprana. La ley establece el plazo de 72 horas después del accidente. Si la víctima no acude al médico enseguida, la aseguradora puede argumentar que las lesiones no son consecuencia directa del accidente. Y, por lo tanto, podrá rechazar la reclamación total o parcialmente.
Aceptar acuerdos rápidos de la aseguradora
Cuando la víctima que reclama la indemnización no cuenta con asesoría legal, puede cometer el error de aceptar la primera propuesta de la aseguradora. Es frecuente que las compañías de seguros intenten lograr acuerdos rápidos con las víctimas para cerrar el asunto lo antes posible y reducir su obligación de indemnizar de forma íntegra.
Aunque esta propuesta inicial pueda parecer conveniente en un primer momento, especialmente en situaciones de necesidad económica, es habitual que la cantidad ofrecida no refleje de forma justa el alcance real de los daños sufridos.
Uno de los riesgos de esta acción es que las secuelas físicas o psicológicas del accidente pueden no haberse manifestado completamente. Si el afectado firma un acuerdo de conformidad, normalmente pierde el derecho a reclamar cantidades adicionales en el futuro. Las aseguradoras suelen incluir cláusulas que así lo establecen.
Es recomendable no dejarse llevar por la urgencia o la presión de la compañía de seguros, y asegurarse de que cualquier acuerdo esté respaldado por una valoración médica completa y un análisis jurídico riguroso.
Firmar documentos, realizar declaraciones o publicar mensajes en redes sociales sin asesoría legal
Las declaraciones y la firma de documentos pueden comprometer seriamente la indemnización. Es común que las aseguradoras soliciten a la víctima que firme renuncias o formularios que pueden limitar su capacidad a reclamar.
Asimismo, realizar declaraciones espontáneas ya sea ante la aseguradora, en un parte amistoso o incluso ante las autoridades, puede llevar a malentendidos, omisiones o interpretaciones desfavorables para el reclamante. Las publicaciones en redes sociales también pueden tener este efecto.
Una descripción inexacta de los hechos, una admisión de culpa no intencionada o una evaluación prematura del estado de salud pueden ser utilizadas por la compañía de seguros para reducir o rechazar la indemnización.
No registrar adecuadamente los gastos relacionados con el accidente
Para que un gasto sea indemnizable debe estar justificado y vinculado de manera clara con el accidente. Si no es así, la aseguradora puede rechazarlo argumentando falta de prueba.
Gastos médicos, desplazamientos para recibir tratamiento, reparaciones del vehículo, medicamentos, atención psicológica, adecuación del hogar, deben estar documentados con facturas y recibos, además de con informes médicos.
No contar con asesoramiento legal
Como hemos visto, contar con un abogado especialista en accidentes de tráfico es una decisión clave para evitar errores legales que puedan perjudicar seriamente la reclamación de indemnización.
Los procedimientos legales están regulados por normativas específicas que es imprescindible conocer para su correcta aplicación. Un profesional especializado conoce las normas y sabe cómo aplicarlas en beneficio del perjudicado.
El acompañamiento legal también resulta fundamental si la reclamación debe resolverse por vía judicial. La presentación de la demanda, la aportación de pruebas y la defensa en juicio requieren de la intervención de un abogado. Sin su asistencia, la víctima corre el riesgo de resultar perjudicada.




