El proceso de reclamación de indemnización por accidente de tráfico suele ser una experiencia compleja y estresante para la víctima. Por un lado, existe la preocupación por los daños físicos que pueden requerir tratamientos y rehabilitación, así como cambios en las rutinas de su vida.
En simultáneo, la persona afectada debe enfrentarse a un proceso administrativo y legal que le es desconocido y difícil de manejar. La víctima se siente desorientada al tener que gestionar trámites complejos, recopilar documentación y tomar decisiones sin tener claro qué pasos seguir o en qué plazos tiene que cumplir.
Una de las fases más complicadas en este proceso es la negociación con la aseguradora. Es una etapa tensa y en muchos casos frustrante, de la reclamación.
El afectado espera que la compañía de seguros actúe con empatía, que tenga en cuenta su situación y que sea justa. Sin embargo, con frecuencia se encuentra con una actitud burocrática, distante, que no atiende demasiado al ser humano.
Se enfrenta a una empresa que tiene sus propios intereses económicos y que está claramente orientada a minimizar la cuantía de la indemnización.
Sugerencias para negociar la indemnización con la aseguradora
La negociación de la indemnización de la víctima con la aseguradora es marcadamente desigual si el perjudicado actúa solo. La compañía de seguros dispone de un equipo de abogados especializados en estos procesos.
En cambio, el ciudadano común no cuenta con los conocimientos técnicos ni jurídicos para cuestionar las valoraciones de la aseguradora. Ni siquiera sabe muy bien qué puede reclamar o cómo justificar adecuadamente los daños.
Algunos consejos para negociar la indemnización:
Asesoramiento profesional
El primer consejo es buscar asesoramiento profesional. Para recibir la indemnización más justa, la actuación de un abogado especialista en tráfico es esencial.
En el momento de las negociaciones con la aseguradora, un buen asesoramiento legal permitirá entablar un intercambio de igual a igual. De hecho, cuando una aseguradora ve que la víctima está protegida por un abogado y la negociación es muy diferente.
Ya no intentará cerrar rápidamente el asunto ni presionará a la víctima para que apure las decisiones, sino que tendrá que valorar la situación atendiendo al perjudicado. Sabe que el abogado tiene herramientas para que su cliente reciba la indemnización que le corresponde.
Informarse los plazos
Cumplir con los plazos previstos en la normativa es un requisito para que el proceso de negociaciones llegue a buen fin para la víctima. Y en estos requisitos, los plazos son determinantes.
Por lo tanto, un consejo muy útil es agendar cada plazo para que todas las acciones se realicen dentro de lo establecido por la ley.
Preparar la reclamación
La reclamación de indemnización requiere de preparación. Es necesario valorar los daños y perjuicios en función de lo que establece el Baremo de Tráfico.
En esta preparación, la víctima calculará la cuantía que a su juicio le corresponde y preparará la propuesta, estableciendo la indemnización que está dispuesto a aceptar.
También deberá pensar cuál será su próximo paso en caso de que la aseguradora se niegue a pagar o que ofrezca menos que lo solicitado. La anticipación es importante.
En caso de que cuente con asesoría legal, el abogado se ocupe de esta preparación y de la negociación que comenzará a partir de la presentación de la reclamación.
No aceptar la culpa si se considera que no se es responsable del siniestro
El responsable del siniestro no tiene derecho a ser indemnizado. En situaciones complejas, puede ocurrir que la aseguradora adopte la estrategia de atribuir la responsabilidad del accidente al perjudicado que reclama la indemnización. De esta manera, no tendrá que indemnizar por los daños y perjuicios ocasionados.
Hay accidentes en los que negociar la responsabilidad es muy controvertido, especialmente cuando hay versiones contradictorias. Un ejemplo son los accidentes en cadena o en rotonda. También los atropellos a peatones. En estos siniestros suelen surgir discusiones que complican el proceso.
No es fácil rebatir a la aseguradora la responsabilidad del siniestro si no se dispone de asistencia legal. La víctima tiene que recopilar pruebas y preparar argumentos que demuestren su rol de víctima en el accidente y que la culpa es de otro conductor.
Evitar firmar documentos o realizar declaraciones bajo presión, sin análisis previo
Cada declaración y cada firma pueden llevar al fracaso de la solicitud de indemnización. Antes de firmar un documento, el perjudicado debe comprender su alcance legal.
Es necesario tener paciencia, cuando se cede a una solución rápida, se suele caer en un acuerdo desfavorable. Tomarse el tiempo necesario para analizar, argumentar y, si es necesario, rechazar una oferta, es una estrategia legítima y muchas veces necesaria para obtener una indemnización justa.
No aceptar la primera oferta sin antes analizarla detenidamente
Aunque aceptar la primera oferta de la aseguradora puede ser tentador, es conveniente no hacerlo hasta evaluar la propuesta cuidadosamente. Las ofertas iniciales pueden no reflejar de manera justa el daño real sufrido.
Suelen realizarse cuando el proceso está en una fase temprana. Probablemente todavía no se han determinado con exactitud las secuelas médicas, la duración de la recuperación ni los gastos totales asociados al accidente.
Esperar a que las lesiones se estabilicen, contar con un informa médico detallado y valorar todos los daños materiales y personales, permite negociar y adoptar una decisión informada.
Es necesario tener en cuenta que rechazar la primera oferta no es un acto de confrontación, sino una estrategia legítima para asegurar que la indemnización cubra de forma real los perjuicios que la víctima ha sufrido.
Conservar toda la documentación
El reclamante debe conservar en su poder toda la documentación vinculada con el accidente, aún si ya firmó el acuerdo con la aseguradora. Estos documentos pueden ser importantes si en el futuro surgen controversias o problemas.
Negociar y llegar a un acuerdo con la aseguradora tiene beneficios
La negociación con la aseguradora por la vía amistosa acorta el proceso, los tiempos y los costes. Es un camino que un abogado especialista transitará con garantías para su cliente.
Se trata de conseguir la mejor indemnización sin necesidad de acudir a tribunales. Los procesos judiciales generalmente son largos, costosos y desgastantes. Cuando se alcanza un acuerdo amistoso, la persona afectada cobra la indemnización con mayor rapidez.
Sin embargo, este tipo de acuerdos requiere de la supervisión de un profesional. De lo contrario, es probable que los resultados sean perjudiciales para la víctima.
No hay ninguna duda de que contar con la asistencia de un abogado para negociar con la aseguradora es una decisión clave para recibir una indemnización justa.




