LE LLAMAMOS
Errores al reclamar indemnización por accidente

¿Cuáles son los errores más comunes en la reclamación de indemnizaciones por accidentes de tráfico?

Después de un accidente de tráfico, se inicia un proceso que complica la vida de quienes participaron en él. Además de las lesiones físicas, que de por sí requieren toda la atención, comienzan los procedimientos de determinación de responsabilidades y de reclamaciones de indemnizaciones.

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Aunque en el relato teórico son procesos claros y sencillos, en los hechos, cuando se comienza a transitar ese camino nada es como aparenta.

Quien no conoce de normativa en vigor, quizás no logra percibir la complejidad de estos procesos. Generalmente, las personas no saben cómo iniciar la reclamación, qué documentación deben presentar, cuáles son los plazos en cada etapa del camino.

A esto se agrega que la valoración de las lesiones aplicando el Baremo de Tráfico, el cálculo de la cuantía a reclamar, la negociación con la aseguradora, son imposibles para quienes no conocen la normativa.

Se comenten errores que perjudican la indemnización, y la víctima termina recibiendo menor cuantía que la que tiene derecho o sin compensación alguna.

¿Cuáles son los errores más frecuentes en las reclamaciones de indemnizaciones?

Aunque la normativa no exige la intervención de un abogado para las gestiones de indemnizaciones, la realidad muestra que sí es necesaria. El desconocimiento de la normativa y la inexperiencia conducen a errores repetidos que obstaculizan los resultados.

Vemos a continuación los errores que más frecuentemente se cometen en las reclamaciones.

Retrasar la atención médica

Cuando no hay lesiones evidentes o estas son muy leves, hay personas que retrasan la atención médica. Piensan que esos pequeños daños se resolverán en casa y que no es necesario que el médico los vea.

Es un grave error. La normativa establece que las víctimas se deben realizar una primera atención médica antes de que transcurran 72 horas desde el accidente. De no ser así, no se podrá reclamar la indemnización por las lesiones.

Por otra parte, hay consecuencias del accidente que no aparecen inmediatamente. Los informes médicos inmediatos y el historial clínico del accidentado son esenciales para la reclamación, aunque las lesiones en ese momento sean imperceptibles.

Transcurrido el plazo de 72 horas, será difícil probar que existe una relación causal entre lesiones y el siniestro. Argumento perfecto para que la aseguradora rechace la reclamación.

Omitir la información del accidente a la Compañía de Seguros

La aseguradora tiene que ser informada de que su cliente ha sufrido un accidente inmediatamente después de ocurrido. La Ley de Contrato de Seguro establece que el accidentado dispone de siete días para comunicarse con su compañía de seguros. Hay algunas pólizas que fijan plazos más largos.

El incumplimiento de esta condición dará motivos a la compañía para argumentar que su cliente no ha cumplido con el contrato. Podrá reclamar por daños y perjuicios si demuestra que el retraso le provocó perjuicios, por ejemplo, que le impidió recopilar pruebas o enviar peritos a tiempo. Como consecuencia, se presentarán problemas en la reclamación.

No recopilar las pruebas necesarias

La situación de estrés que vive la persona que se ve implicada en un accidente de tráfico, muchas veces le impide pensar con claridad. Hace llamadas telefónicas a algún familiar o amigo, valora sus lesiones y los daños de su vehículo. Si el accidente es grave, llamará a emergencias para que se envíe atención médica al lugar.

Y luego vendrá el momento de los trámites. Se firmará el parte amistoso o se esperará que llegue la policía para que realice el atestado. Los nervios muchas veces paralizan.

En todo este ambiente confuso, las partes implicadas no tienen en cuenta que deben recopilar pruebas de cómo ocurrió el accidente y de los daños que son visibles. Se olvidan de que deben tomar fotos, registrar datos de testigos y de otros conductores que participaron en el evento.

Este es un grave error, porque esas pruebas serán fundamentales durante el proceso posterior al accidente. Tanto en caso de diferencias en la atribución de responsabilidades como en la reclamación de la indemnización, las pruebas marcarán la diferencia.

Conformarse con la primera respuesta de la aseguradora

Una vez que la víctima presenta su reclamación, la aseguradora dispone de 3 meses para emitir una respuesta u oferta motivada. Esta respuesta puede ser la negativa a reconocer lo que se reclama o una oferta recogiendo lo que la compañía estima que debe pagar.

Puede ocurrir, que preocupada por sus lesiones o por otros problemas, la víctima desista de luchar por sus derechos y acepte lo que la aseguradora propone. Es otro error frecuente que cometen las víctimas.

Tanto si la respuesta es negativa a aceptar la reclamación o si la propuesta es inferior a lo reclamado, se debe intentar negociar con la compañía.  Hay que tener en cuenta que las empresas de seguros son comerciales, por lo tanto, su objetivo es la rentabilidad.

Las aseguradoras intentan reducir los pagos por indemnizaciones lo más posible, manteniéndose dentro del marco legal. Por esto, es posible que, si la víctima actúa sin respaldo profesional, la aseguradora intente persuadirla de que su respuesta negativa o su propuesta motivada es la que corresponde. Muchas veces, la persona debilitada por el período que está viviendo, acepta para terminar de una vez con todo y cerrar el capítulo.

Es una reacción equivocada, que, si bien se puede entender, hay que evitar.  La persona se pierde de recursos que le permitirán asumir los gastos provocados por el accidente a los que tiene derecho por la ley.

No buscar asesoramiento legal: el origen de todos los errores

El mayor error, que genera todos los demás, es intentar resolver el proceso tras un accidente sin ayuda legal. Si la persona llama a un abogado especializado en tráfico en el momento mismo del accidente, se libera de las decisiones y acciones que pueden resultar equivocadas.

El abogado guiará al accidentado en el paso a paso a seguir desde el primer momento. En el lugar del suceso, se ocupará de recopilar las pruebas y asesorará a su cliente en las declaraciones.

También revisará que el parte amistoso o el atestado policial registren la realidad de los hechos, acompañará a su cliente a la revisión médica y controlará que el informe sea el adecuado.

Su actuación será fundamental en la gestión de la reclamación. Negociará con la aseguradora, que, al ver que la víctima tiene asesoría legal, actuará con cautela en sus propuestas.

Y en caso de llegar al ámbito judicial, se ocupará de representar a su cliente durante todo el proceso, asesorándolo en sus decisiones y desarrollando la estrategia más conveniente.

Por todo lo visto, la mejor sugerencia es llevar siempre el teléfono de contacto con un abogado especialista en tráfico y, en caso de accidente, llamarlo inmediatamente.

Deja tu número y cualquier comentario que necesites y te llamaremos lo antes posible. Muchas gracias.

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