Las leyes marcan un ideal de justicia, orden y convivencia. Reflejan los principios que la sociedad reconoce como válidos y obligatorios. Sin embargo, que ese ideal se haga realidad en la práctica no depende exclusivamente de lo que está escrito.
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Las personas son las que interpretan y aplican esas leyes. La diferencia entre lo que dicen las normas y lo que ocurre en la realidad está determinada también por la ética, la voluntad, el conocimiento y las acciones de los seres humanos.
Esta condición general es aplicable al contexto de las indemnizaciones por accidentes de tráfico. Aunque el marco legal reconoce el derecho de las víctimas de accidentes de tráfico a recibir indemnización por los daños sufridos, la interpretación y la aplicación práctica de esas leyes pueden generar obstáculos.
¿Qué obstáculos pueden afectar la indemnización?
El proceso de reclamación de indemnización por accidente de tráfico es específico y sigue fases en cada una de las cuales se pueden presentar obstáculos.
Interpretación de la normativa
La normativa vigente, en especial el Baremo de Tráfico, fija los criterios técnicos y las cuantías que corresponde a cada situación. Pero si se interpreta en forma restrictiva, como suelen hacer las aseguradoras, puede ocurrir que algunos perjuicios no sean reconocidos en su justa medida. La indemnización sería menor a la que corresponde.
Atribución de la responsabilidad
La atribución de la responsabilidad es otro punto del proceso de la reclamación de indemnización que puede perjudicar la indemnización justa. La falta de pruebas directas, la concurrencia de culpas, los atestados policiales poco explícitos, son factores que ponen en riesgo los derechos de las víctimas.
La carga de la prueba recae en la víctima
Otro obstáculo importante está en la obligación del perjudicado de demostrar el daño y su nexo causal directo con el accidente. La carga de la prueba recae en la víctima, y tanto los informes médicos como otras evidencias pueden generar controversias que afecten negativamente el cumplimiento de sus derechos.
La trampa de las ofertas motivadas de las aseguradoras
El proceso que comienza en el instante siguiente a la ocurrencia del siniestro es en sí mismo un poco agobiante para el ciudadano común, que intenta abordarlo sin asistencia y puede transformarse en una especie de trampa.
Las ofertas motivadas de las aseguradoras, que son obligatorias, suelen estar por debajo de lo que correspondería según el baremo. En ocasiones, la víctima, agotada del asunto y presionada por la compañía de seguros, para terminar de una vez con todo eso la acepta.
Al hacerlo, pierde la posibilidad de reclamar una indemnización más justa. Incluso cuando se llega a juicio, la interpretación del baremo puede variar según el tribunal y en función de las pruebas presentadas por la víctima.
Los intereses económicos pesan
En la reclamación de indemnización tras un accidente de tráfico hay intereses económicos que pesan. Por un lado, los de la víctima, que reclama lo que la ley establece que debe recibir. Por el otro, la aseguradora, que intenta pagar lo menos posible. Y en esta realidad, la víctima siempre resulta la parte vulnerable.
La única manera de sortear estos obstáculos y de recibir una indemnización justa es contar con la asistencia de un abogado especialista en tráfico.
¿Por qué la asistencia de un abogado garantiza a la víctima la indemnización que corresponde por ley?
Si bien mientras el proceso de reclamación transcurre fuera de los juzgados no es obligatorio contar con la asistencia de un abogado, siempre es conveniente. Y cuando antes de haga cargo del caso, más posibilidades tendrá la víctima de recibir la compensación que le corresponde por derecho.
Algunas razones de peso:
Dominio del marco legal, en especial del Baremo de Tráfico
El abogado especializado en tráfico conoce detalladamente la normativa nacional y las regulaciones locales. Su experiencia le permite aplicar las normas al caso particular de su cliente visualizando sus derechos y anticipando situaciones que pueden perjudicarlo.
Conoce en profundidad el sistema de valoración de los daños. Esto le permite calcular con precisión la indemnización que corresponde, y con estos cálculos a la vista evitará que la víctima acepte ofertas por debajo de lo legalmente establecido.
Recopilación de pruebas y presentación de la reclamación
La recopilación de las pruebas y la preparación de la reclamación son aspectos decisivos en una reclamación por accidente. No se trata solo de escribir un texto sencillo.
Hay que construir un relato jurídico que incluirá elementos médicos y económicos con el que se demostrará con claridad el daño sufrido, su relación causal con el accidente y el impacto en la vida de la persona afectada.
El abogado especializado elaborará la estrategia y preparará minuciosamente la reclamación en la que incluirá las pruebas organizadas. Conocedor de las posibles reacciones de la aseguradora, armará su estrategia para que no tenga oportunidad de perjudicar a su defendido.
Una reclamación bien fundamentada marca un punto de partida que favorece al reclamante. Además, reduce el riesgo de que la aseguradora minimice los daños, ofrezca una compensación insuficiente e invalide pruebas. De esta manera, el proceso será más fluido y rápido.
Capacidad y experiencia en las negociaciones con las aseguradoras
Las compañías de seguros cuentan con abogados que trabajan para la empresa. Si la víctima intenta negociar en solitario, lleva todas las de perder.
En cambio, un profesional especialista conoce las tácticas de las negociaciones que utilizan las aseguradoras para reducir costes. Está preparado para contrarrestarlas. Negociará desde una posición informada y firme en nombre de su cliente para que se reconozcan y compensen adecuadamente todos los daños y lesiones.
Representación de la víctima en un proceso legal
El proceso legal suele iniciarse cuando la víctima considera que la indemnización que ofrece la aseguradora no es la que le corresponde. La vía de la negociación extrajudicial y amistosa se agota y se abre la puerta a la reclamación judicial, que se realiza en un juzgado de lo social o de primera instancia.
En esta fase del proceso, la presencia del abogado es imprescindible. El profesional conoce la jurisprudencia y los mecanismos que se manejan en los juzgados. Podrá prever el criterio del tribunal y ajustará la estrategia.
El apoyo y acompañamiento continuos de un abogado especialista en tráfico es clave para garantizar un proceso fluido y sin tensiones para la víctima, que le garantizará una indemnización justa, acorde con sus derechos.




