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Las aseguradoras quieren que aceptes rápido

No firme a la primera. La aseguradora siempre va a querer que acepte rápido sus condiciones

La reclamación de la indemnización tras un accidente de tráfico puede convertirse en un proceso complejo. La normativa delimita los conceptos por los que se puede reclamar, así como las cuantías que corresponden a cada uno. Sin embargo, estas precisiones legales suelen ser interpretables y no se trata de una ciencia exacta.
Escucha un resumen de este artículo:

Un momento clave del proceso es el de la negociación con la compañía de seguros. En esa etapa se discuten los desacuerdos entre la aseguradora y la víctima.

Cada parte hará valer su posición y procurará imponerla. La aseguradora es una empresa, y por lo tanto intentará evitar costes y pagar lo menos posible. Esto no implica infringir la ley, pero buscará debilidades en la reclamación y en los hechos que le den la razón, aunque se lesionen los derechos de las víctimas.

Para ello la empresa cuenta con abogados experimentados que son hábiles para lograr sus objetivos. Analizarán las pruebas y procurarán contrarrestar los argumentos del perjudicado en el accidente.

Por su parte, la víctima tendrá que hacer valer sus derechos y probar cada lesión y perjuicio por los que se reclama. Pero si el reclamante actúa sin asesoramiento legal, lleva todas las de perder.

El particular se enfrentará sin conocimientos ni experiencia a expertos. Además, la aseguradora sabe que una víctima que reclama sin un abogado a su lado, es débil, y no le será difícil imponer su opinión.

En la práctica negociar sin asesoramiento legal es un gran error que tendrá consecuencias perjudiciales para la víctima. La sugerencia es contar con un abogado especialista en tráfico desde el primer momento.

Con un experto que asesore a la víctima, cuando llegue el momento de las negociaciones se equilibran las partes. Es la garantía para que sus derechos sean respetados.

¿Cuáles son las precauciones que debe tomar la víctima para evitar ser perjudicada?

Después del accidente, la víctima se vuelve especialmente vulnerable. El estrés, las tensiones del proceso que se inicia tras el accidente, el apuro por terminar de una vez y liberarse de todo eso, la necesidad de dinero, son algunos factores llevan a errores en el proceder de las víctimas.

La persona quiere resolver el asunto cuanto antes y no complicarse más con trámites y procesos judiciales. Entonces, firma acuerdos y acepta todo lo que la aseguradora propone.

Este es uno de los errores más frecuentes. La compañía actuará con rapidez para cerrar el caso lo antes posible. Las propuestas iniciales suelen estar por debajo de lo que realmente le corresponde recibir al perjudicado.

Generalmente las víctimas no saben cómo se aplica el Baremo de Tráfico. Si actúan sin asesoramiento legal no se darán cuenta si la oferta de la aseguradora es la que realmente corresponde a su situación.

Por su parte, la compañía de seguros presionará e intentará persuadir al reclamante para que firme. De esta manera acortará el tiempo en que pueden surgir nuevas complicaciones médicas, otros informes o pruebas que aumenten el valor de la reclamación.

Y también evitará que contrate a un abogado, que pondría en evidencia que la propuesta es insuficiente. Cuanto antes la víctima acepte la cuantía ofrecida por la aseguradora, mayores serán los beneficios de la compañía de seguros.

Por lo tanto, es muy importante que la víctima no firme documentos sin consultar con un abogado. Una vez que acepta la propuesta y firma el acuerdo, no habrá marcha atrás.

La negociación con la aseguradora

Si la víctima rechaza esa primera oferta motivada, se iniciará el proceso de negociación extrajudicial dispuesto por la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor.

Además de la obligación legal, la negociación es una fase muy importante. Cuando se logra un acuerdo extrajudicial, se reducen los tiempos para que la víctima cobre su indemnización. Si el caso llega a instancia judicial, el camino es más largo.

El objetivo del reclamante será que la aseguradora reconozca conceptos de daños y perjuicios que no había incluido en la oferta inicial de pago. También controlará si realmente se contemplan las cuantías establecidas en el Baremo para cada lesión.

Revisará si consta el pago por todos los días de curación, si los puntos por secuelas son los legales y todos los detalles de la relación entre daños y pagos correspondientes. Este reconocimiento es clave para lograr una indemnización justa y para que no quede nada sin reclamar.

¿Por qué las víctimas que cuentan con asesoramiento de un abogado consiguen mejores resultados en las negociaciones por las indemnizaciones?

La víctima que se enfrenta a una negociación con la aseguradora sin el asesoramiento de un abogado especializado, está en situación de vulnerabilidad frente a la compañía de seguros.

Algunos de los problemas a los que se enfrenta un reclamante que actúa solo en la negociación son los siguientes:

Desconocimiento de cómo se calcula la indemnización

La mayor parte de las personas no conocen la legislación vigente, no saben cómo aplicar el Baremo de Tráfico ni los peritajes médicos. Si bien tienen idea de que les corresponde una indemnización, no conocen los detalles que hay que considerar para reclamar por cada daño y perjuicio.

Lenguaje y estilo de las aseguradoras en sus documentos

Las aseguradoras utilizan lenguaje muy técnico, muchas veces confuso, que hace difícil la comprensión para las personas que no tienen formación legal.

Falta de competencia para las argumentaciones

El perjudicado no sabrá cómo argumentar con base jurídica ni presentar pruebas que resulten de peso. Son condiciones de base para una negociación.

Cumplimiento de los plazos

En el proceso de reclamación de indemnización hay plazos para todo. Algunos obligan a las víctimas, otros a las aseguradoras.

El incumplimiento de plazos puede tener consecuencias, por lo que es fundamental que la víctima los respete desde el principio. La intervención de un abogado evitará este problema.

Desequilibrio entre las fuerzas de las partes

En la negociación, se genera un desequilibrio entre las fuerzas de las partes, del que la víctima que actúa sola resultará perjudicada. La situación suele desbordar y resultar intimidante para quien no tiene experiencia ni competencias legales.

Las aseguradoras cuentan con equipos técnicos de abogados y médicos.  Con una poderosa estructura, al ver que la víctima actúa sola desplegarán todas sus estrategias para dominar el proceso.

Por estos motivos, las víctimas que cuentan con un abogado para la negociación siempre obtienen los mejores resultados.

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