La víctima de un accidente de tráfico tiene derecho a recibir una indemnización por los perjuicios personales que el siniestro le provocó. La Ley 35/2015, de 22 de septiembre, regula la responsabilidad civil por daños y perjuicios.
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La ley establece un sistema unificado para la valoración, en el que se propone un resarcimiento justo por los perjuicios sufridos por las víctimas y sus familias como consecuencias del accidente.
El Baremo de Tráfico que la ley incorpora recoge los conceptos a indemnizar y los sistematiza. Dicha norma prevé la actualización anual del sistema indemnizatorio, que se realiza en relación al índice de revalorización prevista en la Ley de Presupuestos Generales del Estado.
Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de tráfico
La ley reconoce dos tipos de perjuicios que tipifican los daños que una persona sufre en un accidente de tráfico: el perjuicio personal básico y el perjuicio personal particular moderado.
La diferencia entre estos dos tipos de perjuicio radica, principalmente, en la intensidad del daño sufrido y la gravedad de las consecuencias para la víctima.
¿Cuándo corresponde reclamar indemnización por cada uno de estos tipos de perjuicios?
Perjuicio personal particular moderado
El perjuicio personal particular moderado causado por un accidente de tráfico se refiere a daños que afectan a la vida diaria de la víctima. Sin embargo, las consecuencias no limitan significativamente su actividad habitual. No son daños graves, por lo que no se los incluye en los perjuicios graves o muy graves.
En este grupo se incluyen:
- Lesiones temporales que inciden temporalmente en la calidad de vida de las personas, perdiendo la posibilidad de llevar a cabo una parte relevante de sus actividades específicas de desarrollo personal, como asearse, vestirse, comer, sentarse, levantarse, acostarse, desplazarse, realizar tareas domésticas, manejar dispositivos, realizar la actividad laboral o profesional.
- Lesiones que requieren de una rehabilitación extensa, y que impiden o limitan durante este periodo su autonomía o desarrollo personal.
Perjuicio personal básico
El perjuicio personal básico comprende los daños que sufre la víctima durante un período que se extiende desde el día del accidente hasta su curación o estabilización y alta médica. Durante este periodo se encuentra limitado para determinadas actividades de su actividad cotidiana habitual, como por ejemplo practicar deportes.
Estos daños no tienen un impacto relevante en la vida diaria. Permiten a la víctima realizar sustancialmente la mayor parte de las actividades de su vida diaria, mantener sus rutinas habituales, aunque con ciertas adaptaciones.
¿Existe relación entre los perjuicios personales y la incapacidad y baja laboral?
La determinación de los perjuicios particulares moderados puede ocasionar problemas con las aseguradoras. Muchas veces las compañías de seguros utilizan el criterio de equiparación entre el perjuicio particular moderado y la incapacidad laboral.
En base a este criterio, que es incorrecto de acuerdo con la ley, solo consideran días de perjuicio particular moderado aquellos en los que la víctima se encuentra en situación de incapacidad laboral.
Pero esto es un error, porque no incluye en la indemnización el resto de las actividades afectadas que la ley considera dentro de este tipo de perjuicio. El artículo 54 de la Ley de Responsabilidad Civil y Seguro de Vehículos a Motor incluye en estas actividades las específicas del desarrollo personal, actividades deportivas y formativas, ocio, disfrute.
Estas actividades no laborales son claves también para la reclamación de indemnización en personas que no tienen alta laboral, es decir, que no trabajan.
En todos los casos, la víctima deberá acreditar los días en que estas actividades se interrumpieron por los daños provocados por el accidente de tráfico.
Por lo tanto, si bien el perjuicio personal particular moderado y la incapacidad laboral suelen estar estrechamente relacionados, no se abordan de manera conjunta en cuanto a su indemnización.
Los perjuicios personales moderados se tienen en cuenta cuando se evalúa la gravedad del daño sufrido. La incapacidad laboral se valora para determinar la compensación por la pérdida de ingresos durante el tiempo que la víctima no puede trabajar. Están vinculadas, pero no son equiparables.
¿Cuál es la indemnización por los días de perjuicio personal básico y los de perjuicio particular moderado?
La cuantía de la indemnización por cada tipo de perjuicio personal es otra diferencia muy importante para la víctima.
El baremo de tráfico establece diferencias.
- Por Perjuicio Personal Básico la víctima cobrará 37,06 euros por día.
- Por Perjuicio Personal Moderado, percibirá 64,25 euros por día.
Estos son los importes establecidos en el baremo de 2024, vigente en el año actual.
La cantidad de días en uno y otro caso variará según la gravedad de las lesiones y el tiempo de recuperación necesarios. Se cuentan a partir del día del accidente y se computa el período en que la víctima continúa en tratamiento médico mientras no haya recibido el alta cuando sus lesiones se han estabilizado o curado.
Un abogado especializado en accidentes de tráfico es el profesional indicado para organizar y gestionar una reclamación de indemnización por daños personales.
A partir de la evaluación del caso, se determinará qué tipo de perjuicio personal se aplica a la situación de la víctima. El profesional se encargará de la recolección y presentación de pruebas, informes médicos, testimonios y todo otro documento probatorio de los daños que su cliente sufrió a causa del accidente.
Además, el abogado conoce la gestión del baremo de tráfico, que es la base para el cálculo de las indemnizaciones. En función de todo este panorama podrá negociar con las aseguradoras, que generalmente intentan beneficiarse y que no piensan en las víctimas. En caso de que la aseguradora no ofrezca la compensación justa, podrá iniciar acciones legales ante los tribunales y representará a la víctima en este proceso.
Un punto clave en las reclamaciones es el establecimiento entre el nexo causal entre el accidente y las lesiones y perjuicios que sufrió la víctima. De esta relación depende en gran medida que esta reciba una indemnización justa. Y en esto también es esencial la asistencia de un abogado.




