LE LLAMAMOS
Daños estéticos accidente

En la actualidad, la imagen personal desempeña un aspecto muy importante en diversos aspectos de la vida, tanto a nivel profesional como social. Está estrechamente relacionada con la autoestima. La forma en que una persona se percibe a sí misma influye directamente en su confianza y bienestar emocional.

La construcción de esa imagen integral combina aspectos físicos, emocionales y comportamentales. Cada persona se acostumbra a esa imagen que ha construido. Por lo tanto, cuando en un accidente de tráfico se producen cambios en esa estética, el afectado se siente diferente y se desestabiliza su equilibrio emocional. Su vida se altera.

Por lo tanto, los daños estéticos pueden tener un impacto significativo en la vida de una persona, que trascienden la apariencia física. Cuando la imagen corporal y la apariencia se afectan, estos cambios pueden alterar la forma en que las personas se relacionan con los demás. El afectado se siente desconforme consigo mismo y, como consecuencia, sobrevienen la inseguridad y los trastornos emocionales.

¿Cuándo se cobra indemnización por daños estéticos?

El Baremo de Tráfico reconoce los daños estéticos como un daño que genera derecho a indemnización. La base para el derecho a indemnización es las alteraciones físicas permanentes que deterioran la apariencia de una persona, que pueden impactar en su imagen personal y en su autoestima.

Para que un daño se reconozca como perjuicio estético a efectos de la indemnización deben existir ciertas condiciones:

Debe ser perceptible a simple vista

Debe afectar la imagen externa de forma evidente y no quedar oculto de manera natural. Es el caso de cicatrices, deformidades, amputaciones u otras alteraciones físicas que modifican negativamente la apariencia.

Afecta la percepción que la víctima tiene de sí misma

Un requisito fundamental es que se afecte la percepción que la persona tiene de sí misma o la forma en que los demás la perciben. Deben existir repercusiones en la autoestima, la vida social o profesional.

Estos requisitos son claves para que la persona tenga éxito en la reclamación de indemnización por daños estéticos.

Valoración de los daños estéticos a efectos de la indemnización

La valoración del perjuicio estético es independiente de los daños físicos, orgánicos o sensoriales. Se realiza una vez que ha finalizado el proceso de tratamiento y curación de la víctima. Este punto es muy importante, porque si al obtener el alta médica no es visible el daño, significa que no existe secuela y no hay nada para reclamar.

A la hora de valorar los perjuicios estéticos se tiene en cuenta la visibilidad y la localización del daño. Las lesiones en áreas expuestas, como el rostro, las manos, el cuello, suelen considerarse con mayor gravedad debido a su exposición constante. Se considera la notoriedad del perjuicio, es decir, cuán evidente resulta en la vida cotidiana.

 Grados del perjuicio estético

El Baremo de Tráfico clasifica el perjuicio estético en seis grados, que valoran la gravedad y la visibilidad de la alteración permanente en la apariencia de la persona.

Esta clasificación considera factores como la localización, extensión, notoriedad y la posibilidad de ocultamiento o disimulo. Además, tiene en cuenta el impacto en la vida social y emocional de la víctima y su incidencia en su calidad de vida en general. En el baremo se establece un intervalo de puntos según su gravedad para cada grado.

Los grados son:

  1. Perjuicio estético ligero. Es el nivel más leve, por ejemplo, pequeñas cicatrices que apenas afectan la apariencia. Se asignan entre 1 y 6 puntos.
  2. Perjuicio estético moderado. Son daños con visibilidad clara que causan incomodidad social, como cicatrices medianas en áreas visibles, deformidades leves, cojera, amputación de un dedo de la mano. Corresponden entre 7 y 13 puntos.
  3. Perjuicio estético medio. La persona muestra alteraciones notorias que afectan la estética de forma muy evidente, como deformaciones muy visibles en zonas expuestas o cicatrices marcadas y extensas.
  4. Perjuicio estético importante. Ejemplos de este perjuicio son la amputación de una extremidad o lesiones medulares como una paraplejia, por ejemplo. Se asignan entre 22 y 30 puntos.
  5. Perjuicio estético muy importante. En este nivel se encuentran las lesiones medulares más graves, como una tetraplejia o la amputación de varias extremidades. Corresponde entre 31 y 40 puntos.
  6. Perjuicio estético importantísimo. Es el más grave de todos. La víctima sufrió graves alteraciones faciales, malformaciones físicas o quemaduras que afectan gran parte del cuerpo. Se asignan entre 41 y 50 puntos.

El cálculo de los daños estéticos para determinar la cuantía de la indemnización, se realiza en función de los puntos de las secuelas.  A mayor puntaje, más alta será la cuantía.

¿Qué pasa cuando la persona sufre otros daños además de los estéticos?

Cuando además de los daños estéticos la víctima sufre otros perjuicios, todos ellos se deben tener en cuenta en el cálculo de la indemnización.

Algunas situaciones frecuentes:

  • Perjuicio estético y funcionalidad de la persona. Es el caso en que existe una doble secuela. Por un lado, el daño estético y al mismo tiempo la afectación de la funcionalidad. Se debe sumar la indemnización para cada aspecto.
  • Daños morales complementarios. El Baremo de Tráfico prevé la indemnización por daños morales complementarios a las secuelas estéticas. Para recibir indemnización por este rubro, las secuelas estéticas deben superar los 36 puntos. Se tiene en cuenta la edad de la víctima, cuanto más joven mayor indemnización.
  • Secuelas estéticas que afectan la profesión. Se consideran un perjuicio adicional que permite incrementar la indemnización. Se entiende que existe afectación profesional cuando la alteración estética perjudica la capacidad del trabajador para desempeñar su actividad laboral o limita sus oportunidades profesionales.

La reclamación de indemnización por daños estéticos suele ser compleja. Las aseguradoras tienden a desvalorizar estas secuelas y puntúan en mínimos, siempre a la baja.

Por esta razón, es imprescindible contar con un abogado especialista en tráfico e indemnizaciones. El profesional tiene los conocimientos necesarios para usar el Baremo de Tráfico y aplicarlo a la situación de su cliente.   Está capacitado para negociar con la aseguradora y para componer argumentos que sostengan los derechos de la víctima para que reciba la mejor indemnización posible.

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