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Delito de conducción temeraria: tipos y consecuencias penales

Delito de conducción temeraria

El Código Penal Español vigente (en lo sucesivo, CP) regula un conjunto de conductas e infracciones en materia de tráfico rodado de vehículos que tipifica como delitos contra la seguridad vial, y que llevan aparejadas importantes consecuencias penales, como penas de prisión y privación del derecho a conducir vehículos de motor y ciclomotores.

En concreto, la última reforma del CP operada por la Ley Orgánica 15/2007 amplió el tipo penal de conducción temeraria incorporando nuevos supuestos específicos de conductas que pueden dar lugar a la comisión de este delito, como veremos a continuación.

Qué entendemos por conducción temeraria

Entendemos por conducción temeraria toda acción de conducción de vehículos a motor o de ciclomotores sin respetar las normas de circulación y seguridad vial, sin observar la debida diligencia o con imprudencia grave, de suerte que la misma supone un manifiesto y notorio peligro para los ciudadanos.

En definitiva, la conducción temeraria es aquella que pone en peligro la seguridad vial, la salud y la integridad física de las personas.

Cuál es la conducta típica y bien jurídico que se protege

La conducta tipificada en el delito de conducción temeraria no es otra que conducir de forma temeraria de manera que suponga un riesgo para la vida y para la integridad física de las personas.

Así, el delito de conducción temeraria es un claro ejemplo de los denominados “delitos de peligro”, pues para que se sancione no es preciso que la conducta cause lesiones o produzca la muerte de una o varias personas, sino que basta con que la misma ponga en riesgo los bienes jurídicos protegidos por este delito, que son la vida o la integridad física de las personas en el ámbito del tráfico.

A su vez, la conducta típica de este delito se puede desarrollar en dos modalidades, ya que al tipo recogido en el artículo 380 del CP se añaden aquellos supuestos de conducción temeraria que además demuestran un manifiesto desprecio para la vida y que se tipifica en el artículo 381 del CP.

Delito de conducción con temeridad manifiesta

La acción de conducir un vehículo a motor o ciclomotor con temeridad notoria o evidente para el ciudadano medio y creando un peligro concreto y efectivo para la vida o la integridad física constituye el tipo clásico del delito de conducción temeraria, lo que entendemos por conducción con temeridad manifiesta.

Esta conducta se castigará con pena de prisión que puede ir de seis meses a dos años, junto con la privación del permiso de conducir por un período de entre uno y seis años.

Delito de conducción con temeridad presunta

Conducción temeraria exceso de velocidad

Además del descrito en el punto anterior, el apartado 2 del artículo 380 del CP regula la conducción con temeridad presunta, en virtud del cual se considera conducción temeraria la concurrencia de las siguientes conductas:

  • Conducir a una velocidad superior en sesenta kilómetros por hora a la reglamentariamente permitida en vía urbana, u ochenta en vía interurbana.
  • Conducir con una tasa de alcohol superior a 0,60 miligramos por litro en aire espirado, o 1,2 gramos por litro en sangre.

En estos supuestos no será necesario acreditar la concreta situación de peligro, puesto que las conductas en sí mismas ya suponen un serio peligro para la seguridad vial, y se castigan con las mismas penas que hemos visto para el delito de conducción con temeridad manifiesta, pero es necesario que ambas conductas concurran a la vez.

Delito de conducción temeraria con manifiesto desprecio por la vida de los demás

Además de las anteriores conductas, el artículo 381 del CP establece un tipo cualificado del delito de conducción temeraria al introducir el elemento del manifiesto desprecio por la vida de los demás.

Este delito no consiste únicamente en conducir de forma temeraria, sino que se reserva a supuestos de extrema gravedad, de manera que se asume que la misma no solo pone en riesgo la vida o integridad física de las personas, sino que es más que probable que se produzca un resultado lesivo o de muerte.

Se trata de lo que conocemos en términos coloquiales como conducción suicida o kamikaze, y tiene la consideración de una tentativa de homicidio doloso.

Las penas que se imponen conjuntamente a estos delitos son la pena de prisión de dos a cinco años, privación del derecho a conducir de seis a diez años y multa por conducción temeraria de doce a veinticuatro meses.

Sea como fuere, estos delitos vienen a proteger un bien jurídico de gran importancia para la sociedad, que es la seguridad colectiva en materia de tráfico, pues todas las personas tienen derecho a permanecer seguras e indemnes en la vía pública y, por tanto, todos tenemos el deber y la responsabilidad de velar por el cumplimiento de las normas y garantizar la seguridad vial.

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