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Lesiones graves en accidentes

lesiones graves en accidente

En los accidentes de tráfico, en especial cuando intervienen peatones o motoristas, se producen lesiones graves con una especial trascendencia para la vida de las víctimas y sus familiares, así como para toda la sociedad en general. Según estimaciones de la Comisión Europea, suponen unos costes económicos para los países miembros del 2% del PIB cada año.

Dada la complejidad de valorar correctamente las partidas indemnizatorias de diferente índole que se originan, se hace imprescindible contar con un abogado especializado en reclamaciones por accidentes de tráfico, que dirija y coordine a los distintos profesionales que deben intervenir, como médicos de diferentes especialidades: traumatólogos, neurólogos, psiquiatras, peritos especialistas en la valoración del daño corporal, auditor-contador o peritos de reconstrucción de accidentes entre otros.

También resulta de vital importancia, contar con un equipo de abogados que abarquen diferentes especialidades, principalmente abogados penalistas y civilistas, dado que es frecuente que la reclamación tenga su origen en un proceso penal y por el devenir de los acontecimientos termine sustanciándose en un proceso civil de reclamación de cantidad.

Evaluación de las lesiones graves en un accidente de tráfico

Se debe realizar un trabajo intenso desde el momento del accidente, para poder determinar, en primer lugar, la responsabilidad del accidente y posteriormente el alcance de las lesiones y las limitaciones que comporta para las actividades de su vida ordinaria, así como la implicación que tiene para sus familiares. Entre otros se debe acreditar:

Secuelas: tipos en base a la gravedad

Las lesiones que una vez finalizado el tratamiento de curación y agotadas todas las posibilidades terapéuticas persisten y se determinan como de carácter permanente o definitivo, producen una disminución o alteración psicofísica en el lesionado que pueden derivar incluso en incapacidades laborales dependiendo del grado y gravedad:

  • Extrema gravedad. La víctima se convierte en una persona dependiente tras la curación de sus lesiones. La mayor parte de las acciones diarias no las puede realizar sólo y, por tanto, pierde gran parte de su autonomía. No puede volver a trabajar y necesitará de ayuda diaria.
  • Gravedad alta. Si bien, no puede llevar a cabo algunas tareas esenciales de su día a día, si puede hacer algunas otras. Esto, va unido también, a la incapacidad para poder desempeñar un oficio, de forma absoluta.
  • Gravedad media. En este caso, la dependencia del afectado es parcial, pudiendo realizar una gran variedad de tareas. No obstante, no podrá realizar algunas de las actividades relacionadas con su propio desarrollo personal. De ahí se deriva la incapacitación permanente total. La víctima ya no podrá realizar el trabajo que habitualmente desempeñaba, pero puede que sí pueda llevar a cabo otros.
  • Gravedad leve. Sus secuelas no revierten de tanta gravedad como los supuestos anteriores. Ello hace que la norma prevea dos situaciones. Por un lado, que el daño causado afecte a alguna tarea específica de su desarrollo personal (Por ejemplo: tocar un instrumento). Y, por otro lado, que la afección irrumpa en la forma en la que ejerce su empleo (Por ejemplo: Policía que es relegado a tareas administrativas).

Lesiones temporales: tipos en base al perjuicio

Una lesión temporal es aquella que afecta al sujeto durante un tiempo concreto. Más allá de ese intervalo temporal, la persona recupera su capacidad normal, pudiendo realizar su día a día sin problemas. Así, el reglamento prevé cuatro supuestos distintos:

  • Perjuicio muy grave. Señala los casos en los que el perjudicado pierde, temporalmente, casi toda su autonomía personal para realizar una inmensidad de tareas. Esta pérdida supondrá la necesidad de ayuda para tareas básicas como comer, vestirse, desplazarse… En base al baremo, puede especificarse directamente el ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos o la dependencia de terceras personas para seguir con vida.
  • Perjuicio grave. Describe aquellas situaciones en las que la persona, aún habiendo perdido gran parte de su autonomía temporalmente, puede realizar algunas de las tareas cotidianas. La diferencia con la anterior es la moderación a la hora de depender de otras personas, sin ser muy alta ni muy baja la misma. Asimismo, puede ocurrir que el ofendido pueda ir a trabajar, pero no desarrollar actividades relevantes de su desarrollo personal.
  • Perjuicio moderado. En este caso, se destaca la posibilidad del afectado de realizar una gran parte de actividades relacionadas con su desarrollo personal. Sin embargo, existen aún dificultades para realizar un compendio de tareas importante. El periodo que se vea obligado a permanecer en situación de baja laboral por incapacidad temporal encajaría dentro de este perjuicio.
  • Perjuicio básico. Cuando no concurran ninguno de los tipos anteriores, pero la persona se encuentre en proceso de curación se prevé este supuesto.

¿En qué le ayudará un abogado ante sus lesiones graves causadas por un accidente de tráfico?

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El abogado es el encargado de dirigir el proceso de la reclamación desde el primer momento, trabajando para que se determine al culpable de los daños sufridos y encargados de coordinar a los diversos profesionales que intervienen en acreditar los daños y perjuicios sufridos, desde la valoración de los días del proceso de curación en su grado más adecuado, hasta el tipo de secuela y su alcance, graduándolas correctamente conforme a la normativa vigente.

No hay que pasar por alto las repercusiones que tiene para su vida laboral, con el posible reconocimiento de una incapacidad laboral pudiendo ser parcial, total, absoluta o el reconocimiento de gran lesionado. Diversos complementos son aplicables, como el perjuicio moral por pérdida de calidad de vida o por superar los 50 puntos de secuela.

El estado en el que queda la víctima produce también unas pérdidas patrimoniales derivadas de su actividad profesional que habrá que cuantificar correctamente, es lo que se denomina el lucro cesante o perjuicio patrimonial que puede derivar de una pérdida de oportunidad o daño emergente.

No son pocas las partidas indemnizatorias en las que habrá que trabajar para acreditarlas debidamente, incluso la ayuda de terceras personas que en ocasiones es perpetua.

Dada la complejidad de este tipo de reclamaciones, lo más recomendable en contar con los servicios de un despacho de abogados especialista en accidentes de tráfico que coordine el trabajo de todos los profesionales que sean necesarios para acreditar las partidas indemnizatorias que le corresponden conforme a Derecho.

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