La protusión y hernia discal en accidente tráfico son lesiones relativamente frecuentes tras un impacto, especialmente en colisiones por alcance o accidentes que generan fuertes movimientos cervicales y lumbares. Cuando estas lesiones aparecen como consecuencia de un siniestro, la víctima puede tener derecho a una indemnización por los daños sufridos. En estos casos resulta fundamental contar con el asesoramiento de un abogado especializado en accidentes de tráfico, ya que la reclamación de indemnizaciones por accidentes de tráfico exige acreditar correctamente la relación entre la lesión y el accidente, así como valorar adecuadamente los daños personales y las secuelas.
En este artículo vamos a explicar cómo se puede reclamar una indemnización cuando se produce una protusión o hernia discal a consecuencia de un accidente de tráfico, qué diferencias existen entre ambas lesiones y qué pasos deben seguirse para que la víctima sea indemnizada conforme a la ley.
¿Qué es una protusión o hernia discal tras un accidente de tráfico?
La columna vertebral está compuesta por siete vértebras cervicales, doce torácicas, cinco lumbares, cinco sacras y el cóccix.
Entre cada una de las vértebras existe el disco vertebral, una estructura formada por un anillo fibroso que actúa como amortiguador. El disco vertebral se encarga de repartir las cargas y proteger a los huesos, las articulaciones y los nervios.
Las tensiones que sufre el disco a lo largo del tiempo pueden provocar su degeneración progresiva. Debido a ello aparecen el dolor y la sintomatología propia de estas patologías. Sin embargo, también el traumatismo producido en un accidente de tráfico puede provocar la rotura de las fibras del disco y desencadenar lesiones como la protusión o la hernia discal.
Diferencias entre protusión discal y hernia discal tras un accidente
Protusión discal
La protusión discal consiste en una rotura parcial de las fibras internas del disco. Esto da lugar a un desplazamiento del núcleo del disco (protusión), que provoca presión o roce entre las vértebras.
Aunque generalmente produce dolor en la zona afectada, también existen casos en los que no aparecen síntomas claros. En situaciones más graves, esa protusión del disco puede causar molestias importantes como dolores musculares en brazos o piernas, debilidad o espasmos musculares.
La lesión suele localizarse en las vértebras L4-L5 o L5-S1, zonas especialmente expuestas a cargas y traumatismos.
Hernia discal
En la hernia discal la rotura de fibras en el disco es mayor. Esto puede provocar que el núcleo del disco se desplace significativamente de su posición original, comprimiendo estructuras nerviosas.
Las hernias discales cervicales suelen localizarse en las vértebras C5-C6 y C6-C7 y pueden provocar síntomas neurológicos más intensos.
En algunos casos la gravedad de la lesión puede requerir tratamientos más complejos o incluso una intervención quirúrgica. Cuando esto ocurre, la indemnización puede incrementarse debido a la mayor entidad del daño sufrido y al periodo de recuperación necesario.
Síntomas de una protusión o hernia discal tras un accidente
Los síntomas más frecuentes de este tipo de lesiones son el dolor y las manifestaciones neurológicas.
El dolor suele afectar a la región donde se localiza la lesión, pudiendo ser cervical, dorsal o lumbar. Se habla entonces de cervicalgia, dorsalgia o lumbalgia según la zona afectada.
En ocasiones, la presión sobre las raíces nerviosas produce irradiación hacia los miembros cercanos:
- Cervicobraquialgia, cuando el dolor irradia desde la zona cervical hacia los brazos.
- Ciatalgia, cuando el dolor se irradia desde la zona lumbar hacia las piernas.
Las manifestaciones neurológicas pueden ser muy diversas dependiendo del grado de afectación de las raíces nerviosas. Son habituales las parestesias, pérdida de sensibilidad o disestesias, generando sensaciones de hormigueo o adormecimiento en manos o pies, especialmente en las zonas más distales como las yemas de los dedos.
En los casos más graves pueden aparecer cuadros neurológicos más severos, incluyendo pérdida de fuerza muscular o incluso alteraciones en el control de esfínteres.
Cómo reclamar una indemnización por protusión o hernia discal tras un accidente de tráfico
Cuando estas lesiones se producen o se agravan a consecuencia de un accidente, la víctima puede reclamar una indemnización por los daños personales sufridos conforme al sistema legal de valoración del daño corporal en accidentes de tráfico.
Este sistema se regula en el Texto Refundido de la Ley sobre Responsabilidad Civil y Seguro en la Circulación de Vehículos a Motor, aprobado por el Real Decreto Legislativo 8/2004.
Pasos para realizar la reclamación
Documentar correctamente la lesión
Es imprescindible acreditar la existencia de la lesión mediante informes médicos emitidos por especialistas y pruebas diagnósticas objetivas como resonancia magnética o electromiografía.
Demostrar la relación entre la lesión y el accidente
Debe acreditarse que el cuadro clínico se produjo o se agravó como consecuencia del accidente. Para ello resulta fundamental la intervención de un perito especialista en valoración del daño corporal, quien analizará la documentación médica, los antecedentes del paciente y realizará una exploración clínica completa.
Presentar la reclamación a la aseguradora
La reclamación debe dirigirse a la compañía aseguradora del responsable del accidente. No es raro que la aseguradora cuestione la relación causal entre la lesión y el siniestro, especialmente cuando el lesionado supera cierta edad o existen antecedentes degenerativos.
En estos casos, la discusión médica y pericial suele ser uno de los puntos clave del procedimiento.
Contar con un abogado especializado en accidentes de tráfico
Ponerse en manos de un abogado especializado en la reclamación de indemnizaciones por accidentes de tráfico desde el primer momento permite defender los derechos de la víctima con mayores garantías.
El abogado analizará la documentación médica, coordinará la valoración pericial y negociará con la aseguradora para obtener una indemnización ajustada a derecho.
Legislación aplicable y derecho a indemnización
La Ley 35/2015, de 22 de septiembre, reformó el sistema de valoración de los daños personales en accidentes de tráfico, introduciendo el actual baremo indemnizatorio.
Aunque la normativa anterior hacía referencia específica a la indemnización en casos de protusión discal, el sistema actual no menciona expresamente esta lesión. No obstante, sí reconoce el derecho a indemnización por los daños personales derivados de hernias discales u otras patologías vertebrales cuando se demuestra su relación con el accidente.
Además, incluso cuando la protusión o hernia discal existía previamente, puede reclamarse indemnización si el accidente ha provocado una agravación del cuadro clínico preexistente.
Cuánto puede ascender la indemnización por hernia o protusión discal
La cuantía de la indemnización dependerá de varios factores:
- el tiempo de curación,
- la posible existencia de baja laboral,
- las secuelas permanentes,
- el tratamiento médico necesario,
- y las limitaciones funcionales derivadas de la lesión.
En casos graves, especialmente cuando existen secuelas permanentes o intervenciones quirúrgicas, la indemnización puede superar los 10.000 euros, e incluso cantidades superiores dependiendo del grado de afectación.

¿Cuánto tarda en cobrarse una indemnización por este tipo de lesiones?
El tiempo necesario para cobrar la indemnización depende de diversos factores médicos y legales. En general, la indemnización no puede calcularse definitivamente hasta que las lesiones se estabilizan y se determina si existen secuelas.
Si quiere conocer con más detalle los plazos habituales del procedimiento, puedes consultar nuestro artículo sobre cuánto tarda en cobrarse una indemnización por accidente de tráfico.
Si existe acuerdo con la aseguradora, el proceso puede resolverse en unos meses. En cambio, cuando existe desacuerdo sobre la valoración de la lesión o su relación con el accidente, puede ser necesario acudir a la vía judicial, lo que prolonga el procedimiento.
Fiscalidad de la indemnización por accidente de tráfico
Una vez percibida la indemnización, muchas víctimas se preguntan si deben declararla en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.
Con carácter general, las indemnizaciones por daños personales derivadas de accidentes de tráfico están exentas de IRPF, siempre que se ajusten al sistema legal de valoración.
Esta exención está recogida en el artículo 7.d) de la Ley 35/2006 del IRPF.
Para conocer con más detalle cuándo una indemnización debe declararse o no, puede consultar nuestro artículo sobre si hay que declarar la indemnización por accidente de tráfico.
Conclusión
Cuando una protusión o hernia discal se produce como consecuencia de un accidente de tráfico, la víctima puede tener derecho a una indemnización por los daños sufridos, incluyendo el periodo de curación, las secuelas permanentes y las limitaciones funcionales que se deriven de la lesión.
En estos casos resulta especialmente importante acreditar correctamente la relación entre el accidente y el daño sufrido, así como valorar adecuadamente las consecuencias médicas y económicas. Por ello, contar con el asesoramiento de un abogado especializado en accidentes de tráfico permite defender los derechos de la víctima y reclamar una indemnización ajustada a la legislación vigente.




