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Consecuencias penales de conducir ebrio y causar un accidente

Las consecuencias penales de conducir en estado de embriaguez y causar un accidente de tráfico

El delito de alcoholemia, también conocido como conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas, es una situación relativamente común en las carreteras. No es necesario que se produzca un daño a personas o bienes para que este acto conlleve serias consecuencias penales.

Cuando un conductor supera la tasa de alcohol permitida, se enfrenta a consecuencias tanto a nivel administrativo como penal. Esta imprudencia puede resultar en accidentes de tráfico, con consecuencias impredecibles. En todos estos casos lo más recomendable es utilizar los servicios y asesoramiento de un abogado con experiencia.

Los límites en el consumo de alcohol

En términos generales, la tasa máxima permitida para conductores es de 0,25 mg/l en aire espirado o 0,50 g/l en sangre. Sin embargo, para conductores noveles y profesionales, esta tasa se reduce a 0,15 mg/l en aire espirado o 0,3 g/l en sangre.

Superar las tasas permitidas conlleva sanciones proporcionales. Por ejemplo, una tasa de entre 0,25 mg/l y 0,50 mg/l resulta en una multa de 500 euros y la pérdida de 4 puntos en el carnet de conducir. Si la tasa aumenta entre 0,50 y 0,60 mg/l, la multa se eleva a 1.000 euros y se pueden retirar hasta 6 puntos.

Es importante destacar que, para los menores de edad, la tasa de alcohol permitida es de 0 mg/l. Esto significa que cualquier cantidad de alcohol en su organismo al conducir puede resultar en sanciones.

El delito de conducción bajo el efecto del alcohol

El delito por alcoholemia se encuentra tipificado en el artículo 379.2 del Código Penal, junto con otros delitos relacionados con la seguridad vial.

Este delito consiste en conducir un vehículo de motor o un ciclomotor bajo la influencia de bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas.

Las consecuencias legales por este delito incluyen pena de prisión de tres a seis meses, multa de seis a 12 meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días. Además, se puede imponer la privación del carnet de conducir por un período de uno a cuatro años.

La evaluación de la embriaguez

La determinación de si una persona está cometiendo este delito se basa tanto en la tasa de alcohol en su organismo como en los signos visibles de embriaguez. Es importante destacar que una persona puede superar las tasas permitidas sin mostrar signos evidentes de ebriedad, pero aun así estaría cometiendo el delito.

Por otro lado, una persona podría tener una tasa de alcohol en sangre inferior a la establecida en el Código Penal, pero presentar síntomas claros de embriaguez que produzcan una influencia sobre la conducción. En tales casos, también se consideraría que está cometiendo el delito de conducción bajo los efectos del alcohol.

La prueba de alcoholemia

Los agentes de la autoridad tienen la facultad de solicitar a cualquier conductor la realización de pruebas de alcoholemia o drogas, sin importar si muestran síntomas de embriaguez o están implicados en un accidente de tráfico.

La negativa a realizar estas pruebas se considera un delito según el artículo 383 del Código Penal. Las consecuencias legales de esta conducta incluyen pena de prisión de seis meses a un año y privación del carnet de conducir por un período de uno a cuatro años.

La negativa a la práctica de la prueba puede manifestarse de diversas maneras. Una de ellas es ignorando el control y huyendo, o expresamente negándose a someterse al test.

Sin embargo, también se considera delito si se obstaculiza pasivamente la realización de la prueba, como no seguir las indicaciones de los agentes o no soplar con la suficiente fuerza para que el etilómetro pueda funcionar correctamente.

El impacto de un accidente asociado a la embriaguez

Conducir bajo los efectos del alcohol aumenta significativamente las posibilidades de estar involucrado en un accidente. En caso de lesiones o muerte, se considera agravada la pena al concurrir otro/s delitos de lesiones por imprudencia grave, lo que puede traer como consecuencia unas penas más severas para el conductor responsable.

Si un conductor da positivo en alcoholemia o drogas y se ve involucrado en un accidente sin heridos, se considera un delito contra la seguridad vial. En este caso, es posible que enfrente penas de prisión, multa y privación del derecho a conducir.

En caso de accidente con heridos, las consecuencias legales pueden ser aún más severas. Es probable que incluyan penas de prisión, multas y privación del derecho a conducir por un período prolongado, ya que se aplicaría la pena en su mitad superior.

Si un conductor positivo en alcoholemia es absuelto en el juicio penal, aún podría recibir una multa administrativa. Esto se debe a que el proceso penal requiere pruebas contundentes, mientras que para la sanción administrativa basta con dar positivo en la prueba.

La determinación de la responsabilidad

Tras un accidente, las autoridades determinan la responsabilidad del mismo y suele incluir la realización de pruebas de alcoholemia. Sin embargo, el resultado de esta prueba no afecta a la dinámica del accidente en sí, aunque puede influir en la forma en que se establece la responsabilidad.

La dinámica del accidente es fundamental para determinar la responsabilidad. Aunque el positivo en alcoholemia es un factor importante, no es el único ni decisivo. Esto significa que incluso si el conductor es sancionado por conducir bajo los efectos del alcohol, los derechos indemnizatorios del perjudicado en el accidente permanecen intactos.

La conducción bajo los efectos del alcohol puede tener implicaciones en la cobertura de daños propios, tanto personales como materiales, según la póliza de seguro del conductor.

La responsabilidad del conductor y las sanciones asociadas varían según la tasa de alcohol en aire espirado y el tiempo transcurrido desde la última infracción. Las sanciones se incrementan para los conductores reincidentes y aquellos que dan positivo en drogas o estupefacientes

Casos que involucran a terceros

La embriaguez del conductor no afecta a la indemnización y prestaciones que deben recibir los ocupantes del vehículo y los terceros implicados en el accidente.

El copiloto no tiene ninguna responsabilidad ni sanción si da positivo en un accidente. Los daños y lesiones sufridos por terceros siempre están cubiertos por el seguro obligatorio, sin importar las circunstancias en las que conducía el asegurado o si los ocupantes estaban al tanto de su estado de embriaguez.

En cuanto a los daños causados a terceros, el seguro no puede negarse a cubrirlos, pero puede reclamar al conductor las indemnizaciones que haya pagado.

El asegurador tiene derecho a repetir contra el conductor, el propietario del vehículo, o el asegurado si el daño fue causado por conducción bajo influencia de alcohol, drogas o conducta dolosa. También puede repetir contra el tercero responsable de los daños. La acción de repetición prescribe en un plazo de un año a partir del pago al perjudicado.

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