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Tasa de alcoholemia positiva, delito o infracción administrativa

Tasa de alcoholemia positiva delito o infracción administrativa

Hay usuarios de las vías públicas que en ocasiones realizan acciones imprudentes al conducir sin comprender las verdaderas repercusiones. Entre estas acciones se incluye conducir bajo la influencia de sustancias como el alcohol o las drogas, desconociendo los límites permitidos y las sanciones asociadas. En este sentido, es importante que los conductores que se sometan a las pruebas de detección de sustancias, sepan conozcan cuando se comete un delito o una infracción administrativa por conducir un vehículo con una tasa de alcoholemia positiva.

Es esencial que los conductores comprendan que conducir con un nivel de alcohol superior al permitido puede resultar en sanciones administrativas o incluso ser tratado como un delito penal. Veamos.

La tasa de alcoholemia máxima permitida

Conducir bajo los efectos del alcohol resulta en una mayor propensión a cometer errores y una disminución en la velocidad de toma de decisiones. Lo más adecuado es que los conductores no hayan consumido alcohol para estar en plenitud de sus capacidades al volante.

Sin embargo, la normativa establece una tasa de alcoholemia máxima permitida para conducir sin sanciones ni retirada de puntos. En España, está permitido conducir con una tasa de alcoholemia inferior a 0,25 mg/l de alcohol en aire expirado, con reducciones para conductores noveles y profesionales hasta 0,15 mg/l.

La Ley de Tráfico, modificada en 2021, prohíbe a conductores menores de edad circular con cualquier cantidad de alcohol en sangre. Es de anotar que las cantidades de alcohol afectan de manera diferente a las personas, dependiendo de factores como edad, peso, sexo y velocidad de consumo.

La prueba de alcoholemia

La prueba de alcoholemia es un procedimiento realizado para medir la concentración de alcohol en el organismo de una persona. Su propósito es determinar si un individuo ha consumido alcohol y si su nivel de alcohol en sangre excede los límites permitidos por la legislación de tráfico.

Esta prueba puede realizarse por aire expirado o por nivel de alcohol en sangre. La negativa a someterse a un control de alcoholemia constituye una infracción muy grave.

Quien se niegue a la prueba, se enfrenta a penas que incluyen prisión de seis meses a un año y la privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por un periodo superior a uno y hasta cuatro años, según el Código Penal (art. 383)

Hay varios mitos sobre supuestos métodos para evitar dar positivo. Sin embargo, las falsas estrategias, como masticar granos de café o usar cierto espray bucales, son totalmente inútiles.

Infracción administrativa

Conducir bajo los efectos del alcohol constituye una falta administrativa cuando el conductor supera ciertos límites, como 0,5 gramos por litro en sangre o su equivalente de 0,25 gramos por litro en aire espirado de manera general. Para conductores novel o profesional, los límites son más bajos: 0,3 gramos por litro en sangre o 0,15 miligramos por litro en aire espirado.

Según la Dirección General de Tráfico (DGT), la dosis de alcohol que llevaría a un varón de 70 kg a superar la tasa permitida podría ser ingerida con una lata de cerveza, un vaso y medio de vino o un vaso de whisky. En mujeres de aproximadamente 60 kg, las tasas se superarían con la mitad de estas cantidades.

Los conductores tienen derechos durante la prueba, como solicitarla dos veces con un intermedio de al menos 10 minutos. Si no están de acuerdo con los resultados, pueden pedir un análisis de sangre, pero en caso de dar positivo los gastos correrán a su cargo.

Delito penal

El Código Penal establece que será condenado aquel que conduzca con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0.60 mg/l o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1.2 gramos por litro. En este caso, el conductor se involucra en un proceso penal como imputado en un delito.

Cuando el conductor circula con un exceso desproporcionado de velocidad, se considera una temeridad manifiesta y se trata de un delito agravado. Este comportamiento imprudente lleva consigo consecuencias más severas en el ámbito legal.

Se debe reiterar que la misma cantidad de alcohol puede afectar de manera diferente a cada persona. Por lo tanto, una persona que no alcance los límites establecidos podría estar ebria y cometer un delito de alcoholemia, si su forma de conducir representa peligro para los demás.

Procedimiento

En el caso de considerarse los hechos como delito, el conductor tendrá que asumir medidas preventivas, siendo denunciado por un delito contra la seguridad del tráfico. Posteriormente, se llevará a cabo un juicio rápido donde el Juez dictará sentencia.

El conductor tiene derechos, como nombrar a un buen abogado para el juicio. Se ponderarán todos los medios de prueba, y existe la opción de aceptar los hechos y la pena en el juicio rápido. Si el acusado acepta los hechos, la condena se reduce en un tercio.

Tras ser condenado por este delito, el conductor tendrá antecedentes penales, los cuales no podrá cancelar hasta transcurridos dos años desde la extinción de la responsabilidad penal, siempre y cuando no reincida durante ese período.

Sanciones y penas

Cuando se trata de una falta administrativa por consumo de alcohol al conducir, las consecuencias son claras: multa que oscila entre 500 y 1.000 euros y retirada de puntos del carnet, variando entre 4 y 6 puntos. Las sanciones específicas son las siguientes:

  • Con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0.50 mg/l (profesionales y conductores con menos de dos años de antigüedad, más de 0.30 mg/l), se impone una multa de hasta 1.000 euros y la retirada de hasta 6 puntos.
  • Conducir con valores entre 0.25 y 0.50 mg/l (profesionales y conductores con menos de dos años de antigüedad, más de 0.15 hasta 0.30 mg/l) resulta en una multa de 500 euros y la retirada de 4 puntos.
  • Para un menor de edad, la tasa permitida es de 0.0 mg/l, con sanciones económicas de 500 euros y la retirada de 4 puntos del carnet.
  • En caso de una reincidencia el año siguiente, la sanción se eleva a 1.000 euros.

Cuando se comete un delito de alcoholemia, las penas según el Código Penal son más severas:

  • Pena de prisión de 3 a 6 meses, multa de 6 a 12 meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días.
  • Privación del derecho a conducir vehículos a motor o ciclomotores por un periodo superior a 1 y hasta 4 años.

Estas sanciones legales se aplican cuando se detecta que un conductor ha ingerido alcohol, muestra síntomas o se encuentra bajo la influencia de drogas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas al conducir.

La alcoholemia asociada al exceso de velocidad agrava la situación, llevando a posibles penas de prisión de seis meses a dos años, multas de 12 a 24 meses y privación del derecho a conducir por uno a seis años.

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